miércoles, 21 de noviembre de 2007

La nueva falacia


A la vista de que las logias masónicas son al día de hoy una forma de sociabilidad mas, amparada en el Derecho de Asociación, y que su actividad se diluye entre la multitud de asociaciones, ONG's, clubes, Ligas, foros, Ateneos etc. que entretejenen nuestras sociedades abiertas, sin una influencia específica y diferenciada de otras asociaciones equivalentes en cuanto a número y calidades de sus miembros, como ya no es creíble el "espantajo" del contubernio judeo-masónico, el antimasonismo, típico de las ideologías políticas y religiosas integristas, que no puede renunciar a un "chivo expiatorio" que explique su fracaso social se inventa ahora una falaz distinción entre la "masonería organización" que sería algo en decadencia y tendente a la insignificancia y la "masonería doctrina" que vendría a equipararse a un cocktaill de naturalismo filosófico, ecumenismo religioso y laicismo político.
A partir de esta falacia argumental ya no hace falta que haya masonería para que haya antimasonería, ya no hace falta que Zapatero, EL PAIS, el PSOE, la ONU, el Consejo Mundial de las Iglesias, el Comité Olímpico Internacional, la New Age, la UNESCO, la Unión Europea, Valery Giscard D'Estaing, la V República francesa , los Skull and Bones, la Trilateral, Gregorio Peces Barba,la filosofía alemana desde Kant a Ortega y Gasset, Fernando Savater y Luc Ferry, los Rotarios, y hasta el Sursum Corda pertenezcan a la "masonería organización" porque se puede acreditar que pertenecen a la "masonería doctrina", ¿qué mas se necesita para rasgarse las vestiduras? Los masones "organización" mientras tanto no damos crédito a lo que leemos y vacilamos entre el estupor y la vanagloria al ver el "poder" que se pretende conferir a nuestras modestas logias en las que nos reunimos para filosofar y para establecer lazos de fraternidad entre personas de diferentes horizontes religiosos, filosóficos y políticos.

Masón ya no es sino un epíteto arrojadizo, un latiguillo ad usum COPE para asustar a las gentes sencillas y poco informadas, un comodín para "anatematizar" desde la ortodoxia integrista a los que se atreven a tener opinión propia. Es una estratagema para no afrontar la dolorosa realidad de que el integrismo se desintegra no por causa de la enemiga de la masonería o de ninguna otra asociación, no por la conspiración de los Sabios de Sión, sino como resultado de su propia incapacidad para dar respuesta a las exigencias críticas del hombre y de la mujer de hoy.

Dicho de otro modo: el mundo no se mueve por la masonería sino que la masonería se mueve con el mundo. El sol no sale porque el gallo canta, sino que el gallo canta porque sale el sol. Matar al gallo no detiene el sol.

Esta brillante falacia de la "masonería doctrina" que se independiza de la misma masonería ya ha sido utilizada implícitamente por algún conspicuo antimasón pero se explicita leal y claramente en una interesante entrevista que le hacen a José Antonio Ullate, autor del libro publicado por Libros Libres (sic) con el título de El secreto masónico desvelado. Libro que sin embargo tiene el mérito indudable, o la honradez intelectual suficiente como para dejar de lado algunos de los tópicos antimasónicos más tremebundos como el de los Superiores Secretos, el culto a Satán y la conspiración universal teledirigida por los Sabios de Sión.

Dice así en la entrevista José Antonio Ullate:

- ¿Tiene hoy la masonería una gran influencia en nuestra sociedad?

- Si nos referimos a la masonería “organización” –las diferentes organizaciones masónicas– creo que hoy su influencia social no es muy grande, e incluso hay que decir que está en franca decadencia, no sólo en España, sino en todo el mundo. En cambio, si nos fijamos en los principios intelectuales de la masonería, es decir, en la masonería “doctrina”, no hay duda alguna de que la masonería no sólo tiene una gran influencia social, sino que sus principios han adquirido una difusión casi universal. Todos nosotros estamos influidos por las doctrinas de la masonería: por el naturalismo filosófico y el laicismo político. Cuando la masonería ha conseguido extender sus principios por todo el mundo, paradójicamente, o no tanto, las organizaciones masónicas han comenzado a perder vitalidad.