jueves, 10 de julio de 2008

Recuperación de un socialista andaluz



Hace dos días, en un excelente artículo en el diario “El País”, el historiador Ángel Viñas, uno de los mejores conocedores de la historia de la política exterior de la II República española durante la guerra civil, comentaba cómo el PSOE había tenido “un acierto político y de dignidad” al reincorporar para la militancia, a título póstumo, a Juan Negrín y a otros socialistas que se vieron apartados del partido en 1946.

Entre ellos se encontraba un andaluz, Gabriel Morón Díaz, nacido en Puente Genil (Córdoba) en 1897. En su provincia fue uno de los difusores del socialismo, y muy pronto participó de modo activo en la prensa provincial e incluso en la nacional, en concreto en el prestigioso diario “El Sol”.

Fue fundador de la organización pontanesa “La Vegetación” y de la primera agrupación socialista de su pueblo en 1913. Participó en las agitaciones del trienio 1918-20, lo cual le valió su primera condena de cárcel. En esos años aparecieron sus primeras publicaciones: “Determinismo revolucionario” (1922) o “El Partido Socialista ante la realidad política de España” (1929). También perteneció a la masonería y formó parte de la logia “18 Brumario” de Puente Genil, con el simbólico de Engels. Esto provocaría que tras la guerra civil fuese juzgado por el Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo. En abril de 1931 fue elegido alcalde de su localidad natal, cargo que abandonó unos meses después al ser elegido diputado de las Cortes Constituyentes. En aquel periodo publicaría otros libros como “La ruta del socialismo en España: ensayo de crítica y táctica revolucionaria” (1932) y “El fracaso de una revolución” (1935), este último destinado a analizar la revolución de 1934, pero también otras cuestiones que tenían que ver con la historia del primer bienio republicano, por ejemplo la cuestión del voto femenino y su influencia en los resultados de noviembre de 1933, cuando venció la derecha: “La realidad de los hechos ha venido a demostrar que el peligro de la República no estaba, digan lo que quieran, en las mujeres, sino en aquellos mismos republicanos que, dudando de la voluntad y de la conciencia política de la mujer, han dado pruebas fehacientes de su falta de convicciones”. Tras la victoria del Frente Popular en 1936 de nuevo ocupó la alcaldía de su pueblo, dimitió al poco tiempo y durante la guerra civil, en el primer gobierno de Largo caballero, fue designado gobernador civil de Almería, donde es reconocida la eficacia de su gestión; en 1937 ocupó de manera interina la Dirección General de Seguridad y en 1938 fue subdirector de la edición de “El Socialista” en Barcelona. Exiliado en México, allí publicaría otras dos obras: “Política de ayer y política de mañana: los socialistas ante el problema español” (1942) y “Ante la crisis del PSOE” (1946). Toda esta trayectoria y su labor de análisis de la historia de su propio partido merece ser reconocida y sin duda alguna recuperada. Murió en México en 1973, y sin duda es una buena noticia su rehabilitación en el seno del PSOE, sin embargo hay algo que no se ha tenido en cuenta, y es que Morón decidió ingresar en el Partido Comunista en 1969, dato que podría ser considerado como anecdótico, pero tal vez obligue a pensar en una fórmula de doble militancia. * José Luis Casas Sánchez es Profesor de Historia -->

Entre ellos se encontraba un andaluz, Gabriel Morón Díaz, nacido en Puente Genil (Córdoba) en 1897. En su provincia fue uno de los difusores del socialismo, y muy pronto participó de modo activo en la prensa provincial e incluso en la nacional, en concreto en el prestigioso diario “El Sol”. Fue fundador de la organización pontanesa “La Vegetación” y de la primera agrupación socialista de su pueblo en 1913. Participó en las agitaciones del trienio 1918-20, lo cual le valió su primera condena de cárcel. En esos años aparecieron sus primeras publicaciones: “Determinismo revolucionario” (1922) o “El Partido Socialista ante la realidad política de España” (1929). También perteneció a la masonería y formó parte de la logia “18 Brumario” de Puente Genil, con el simbólico de Engels. Esto provocaría que tras la guerra civil fuese juzgado por el Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo.

En abril de 1931 fue elegido alcalde de su localidad natal, cargo que abandonó unos meses después al ser elegido diputado de las Cortes Constituyentes. En aquel periodo publicaría otros libros como “La ruta del socialismo en España: ensayo de crítica y táctica revolucionaria” (1932) y “El fracaso de una revolución” (1935), este último destinado a analizar la revolución de 1934, pero también otras cuestiones que tenían que ver con la historia del primer bienio republicano, por ejemplo la cuestión del voto femenino y su influencia en los resultados de noviembre de 1933, cuando venció la derecha: “La realidad de los hechos ha venido a demostrar que el peligro de la República no estaba, digan lo que quieran, en las mujeres, sino en aquellos mismos republicanos que, dudando de la voluntad y de la conciencia política de la mujer, han dado pruebas fehacientes de su falta de convicciones”. Tras la victoria del Frente Popular en 1936 de nuevo ocupó la alcaldía de su pueblo, dimitió al poco tiempo y durante la guerra civil, en el primer gobierno de Largo caballero, fue designado gobernador civil de Almería, donde es reconocida la eficacia de su gestión; en 1937 ocupó de manera interina la Dirección General de Seguridad y en 1938 fue subdirector de la edición de “El Socialista” en Barcelona.

Exiliado en México, allí publicaría otras dos obras: “Política de ayer y política de mañana: los socialistas ante el problema español” (1942) y “Ante la crisis del PSOE” (1946). Toda esta trayectoria y su labor de análisis de la historia de su propio partido merece ser reconocida y sin duda alguna recuperada. Murió en México en 1973, y sin duda es una buena noticia su rehabilitación en el seno del PSOE, sin embargo hay algo que no se ha tenido en cuenta, y es que Morón decidió ingresar en el Partido Comunista en 1969, dato que podría ser considerado como anecdótico, pero tal vez obligue a pensar en una fórmula de doble militancia.

* José Luis Casas Sánchez es Profesor de Historia