lunes, 21 de junio de 2010

Masones con nombre y apellido




Por mejorar moral e intelectualmente». A Valentín Díaz seguro que lo recuerdan de los telediarios. Era aquel tipo de bigote dieciochesco, pajaritas variadas y sombreros diversos que llevó la corresponsalía de TVE en Budapest, México, Lisboa, Miami y Moscú. Díaz es masón y explica con esa frase sencilla la razón última que le llevó a iniciarse en masonería.

Valentín Díaz es autor junto a Javier Otaola, su amigo y hermano en la logia vitoriana Manuel Iradier Número 26, de 'La masonería en persona (s)', una «aproximación», dicen, a esta corriente de pensamiento centrada en las vivencias de una veintena de masones que descubren «sus itinerarios, biografías e inquietudes espirituales». Nada terrible, no vayan a pensar. Los masones se definen como personas que pretenden «abrir los horizontes humanos hacia un mundo mejor».

A Otaola, Síndico de Vitoria (algo así como un defensor del ciudadano), le hubiera gustado que en el libro aparecieran gentes como Jerónimo Saavedra, el socialista canario que presidió el Senado, o como el antiguo banquero Mario Conde, masón iniciado en la logia Concordia número 4 y del que, dice, puede estar de nuevo en activo en la logia Cibeles de Madrid. Pero no.

Sin embargo, su obra es una de las primeras que pone cara, nombre y apellido a los masones españoles. Hoy, calcula Otaola, son poco más de 3.000 repartidos en las distintas logias. Durante la II República «pese a lo que se dijo en el franquismo y pese a todo lo que se ha fantaseado sobre su importancia, nunca hubo más de 5.000 masones». Pero la frase que, todavía en 1975, pronunció Franco en el Palacio de Oriente -«contra España existe una conspiración masónico-izquierdista en la clase política, en contubernio con la subversión comunista-terrorista en lo social»- caló tanto en el imaginario colectivo que lo del 'contubernio judeomasónico' es todavía hoy una frase hecha, uno de esos latiguillos malsanos que nos azotan la memoria. Aunque ahora nos haga sonreír, el franquismo procesó por masones a 50.000 personas. Varios miles fueron fusilados.

En el listado de ciudadanos que hacen pública hoy su adscripción a la masonería aparece el empresario y político del PNV Iñaki Zuloaga, escritores y articulistas como Adrián Mac Liman, Luis Miguel Fuentes, Ricardo Serna e Ignacio Merino, empresarios como Yves Bannel, profesores como Vicenç Molina, el concertista de guitarra Francisco Ortiz... y mujeres. Mujeres como la asesora fiscal Ascensión Tejerina, la asistenta social Ana Morató o la militante de Esquerra Republicana de Catalunya María Àngels Prats, entre otras.

Hay mujeres porque el libro da cabida a masones integrados en las dos grandes observancias que hay: La Gran Logia de España, de aire más «tradicionalista» al decir de Otaola, y la Gran Logia Simbólica Española, a la que pertenecen tanto Otaola como Díaz. Esta última mantiene con la primera dos distinciones fundamentales: admite mujeres en sus tenidas (como llaman los masones a sus reuniones en las que los integrantes leen y discuten sus planchas o temas) y alberga en su seno a creyentes, no creyentes, agnósticos... Por su parte, los seguidores de la Gran Logia de España creen «en un Dios revelado».

Así que las 397 páginas de la obra -que «terminó de componerse en las colecciones de Masonica.es el 21 de diciembre de 2009 cuando el Sol se detiene para que la Luz empiece a renacer»- es una sucesión de testimonios donde uno descubre, por ejemplo, que el sociólogo Fernando de Yzaguirre se sintió atraído por este mundo tras leer «un largo artículo de prensa publicado en el diario vasco El Correo».

El Gran Arquitecto del Universo

«Me fascinó sobre todas las cosas -escribe Yzaguirre- su rica portada repleta de símbolos (el compás, la escuadra, el ojo del Gran Arquitecto Del Universo)... el contenido de aquel artículo, la conocida persecución franquista y el halo de misterio que rodeaban a la masonería, en realidad no influyeron decisivamente en mí. Lo decisivo -apunta De Yzaguirre- fue el momento vital y la búsqueda en que me encontraba inmerso: estaba esperando una oportunidad para acercarme a una 'escuela humanista' y fue la masonería la que, a través de ese artículo, se me presentó de manera cercana, y acepté felizmente el envite... Enfrentar ese reto tuvo mucho de trabajo interior, en las entrañas, en el secreto; una vivencia ineludiblemente relacionada con la situación de la masonería en España: desconocida, rechazada, germinal e innovadora, que rompía los últimos moldes de la España post franquista», reconoce el masón.

De Yzaguirre fue exaltado a compañero y maestro, guiado por Javier Otaola, auténtico hilo conductor de la mayoría de testimonios, en enero de 1995 en la logia Manuel Iradier: el explorador alavés fue secretario de la logia Victoria nº 134 de Vitoria con el nombre simbólico de Lurrac Villazen ('Buscando tierras'). La logia «trabajaba entonces en un caserío apartado, casi secreto», de Respaldiza, recuerda De Yzaguirre. «La iniciación fue alucinante, extraña y esclarecedora a un tiempo».

«En masonería no he encontrado sino libertad responsable; lo complicado es ingresar, lo fácil es salir, justo al contrario que otras organizaciones», dice, de forma esclarecedora este profesor.
Valentín Díaz asegura que también él sintió el hechizo de los símbolos que acompañan a la masonería; esa panoplia de alegorías y metáforas cargadas de significado oculto y que, sin embargo, despiertan en determinados individuos ciertas afinidades latentes... «También despertó mi curiosidad esa aura de secretismo que rodeaba la masonería; los nombres 'logia', 'masón', 'supremo consejo del grado 33'... y mi simpatía hacia la II República y por personajes de ese tiempo como Fernando de los Ríos, Manuel Azaña, Buñuel, García Lorca...», resume.
De la «atracción» trufada con cierta «reticencia» producto de «la machacona propaganda antimasónica de la dictadura franquista», Díaz pasó a la investigación por cuenta propia, la visita a logias (lo mismo en Savannah que en Matanzas, dice)... y el aliño del azar (si es que existe). En una librería de viejo lisboeta tropezó Díaz con un 'Ritual de Grado de Aprendiz' del Gran Oriente Lusitano, un ejemplar de 1928 que compró y guardó tan celosamente como «si se tratara de un documento clandestino de alto valor». Todo confluyó para que Díaz ingresara en la logia.

«La gran enseñanza que uno aprende -apunta- se resume en el lema de los masones de la Edad Media: 'lo que tú haces, te hace'. Los canteros de esa época, que están en el origen de la masonería, descubren que el hecho mismo del trabajo da sentido moral a la existencia, que trabajar la piedra tiene una dimensión moral y espiritual... Hoy, y tomando prestada una frase de Otaola, la masonería nos permite ofrecer la mejor versión de nosotros mismos», precisa el antiguo corresponsal de TVE.

Un ceremonial dieciochesco

De su ingreso en la logia alavesa, Díaz guarda un recuerdo «inolvidable» tanto por su «contenido simbólico» como «por su carácter». «Es una ceremonia que tiene el sabor de las ceremonias dieciochescas y, por tanto, es socialmente incorrecta. ¿Qué es eso de entrar a la logia con los ojos vendados? ¿Y esas personas vestidas como frikis?», bromea Díaz.
Algo parecido le pasó al industrial nacionalista Iñaki Zuloaga. En su primera cita, su introductor, que le conducía en coche al lugar de la iniciación, le espetó, ante la verbosidad de que daba muestras el neófito, que le estaba prohibido «hablar con profanos después de la caída del sol». «Me quedé de piedra», escribe el eibarrés.

«El ceremonial es muy bello; pero te tiene que gustar. El masón, además, debe tener un cierto gusto por la filosofía». Díaz asegura que hay (y debe haber) «un antes y un después» del inicio en masonería. «De otro modo, la iniciación ha sido en falso. Al entrar tú suscribes un compromiso contigo mismo, un compromiso de cambio a mejor», precisa.

También Javier Otaola comparte con Valentín Díaz y con sus compañeros de logia esa pasión primera por los símbolos: «Mi llamada tiene que ver con una intuitiva simpatía hacia los símbolos de la masonería y por algunos de sus personajes de referencia», dice el ex Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica Española, Grado 33.

Además, y fruto de la caracterización franquista, la masonería representaba para Otaola «democracia, liberalismo, socialdemocracia, europeísmo... Después de la libertad, el valor que más nos humaniza -resume Otaola- es la compasión, la capacidad de sentir el dolor del otro como propio». Ascensión Tejerina asegura que se sintió atraída «por la metáfora de la construcción que te convierte en un obrero comprometido en un proyecto vital que debemos actualizar cada día». Una tarea para la que no hay descanso

sábado, 19 de junio de 2010

Pedra Tallada, nueva Logia de la GLSE en Rito Francés


AL PROGRESO DE LA HUMANIDAD

Libertad – Igualdad – Fraternidad

PEDRA TALLADA Núm. 70

PALAFRUGELL (GIRONA)

LA RECONSTRUCCIÓN DE LA FRANCMASONERÍA RACIONALISTA EN L’EMPORDÀ

Levantamiento de Columnas y Encendido de Luces

Palafrugell, 17 de julio de 6010 (AVL)



La Logia Pedra Tallada Núm. 70, Palafrugell

La Logia Pedra Tallada núm. 70 se crea por hombres y mujeres libres y de buenas costumbres en el Oriente de Palafrugell el 28 de octubre de 2009, y trabaja al progreso de la humanidad, imponiéndose como misión cultivar y difundir, dentro y fuera del Templo, de forma efectiva, cotidiana y militante, los ideales de la francmasonería universal. Se inscribe en la tradición de la Logia La Luz, creada en 1888 en el propio Oriente de Palafrugell. Su Rito, como ya se ha mencionado, es el Francés Moderno. El Gran Consejo Simbólico de la Orden le otorga su carta patente el 20 de marzo de 2010.

La Logia Pedra Tallada núm. 70 está comprometida como sociedad de pensamiento con el avance del mundo hacia unas mejores condiciones de vida que se expresan mediante la idea de la fraternidad, la supresión de cualquier forma de sometimiento y de opresión y la extensión universal de los principios de ciudadanía y de laicidad. Pedra Tallada se define como un taller para la construcción de la Orden en el Oriente de Palafrugell, en ambas comarcas ampurdanesas y en su ámbito natural de influencia. Promueve la cooperación en la euro región a la que pertenece, así como en el ámbito de la Unión del Mediterráneo, como se explicará con detalle en un capítulo específico, y se define desde su creación como un espacio universalista y sin barreras de género, lengua, raza, nacionalidad o rito, abierto a todos los Francmasones regularmente iniciados que cubren la faz de la Tierra. El taller se fundamenta sobre tres pilares:

I) El taller es una escuela de formación de ciudadanos, porque el método masónico de trabajo no constituye una finalidad en sí mismo, sino que, al contrario, orienta la serenidad del templo (después de abandonar los metales en la puerta), la disciplina del diálogo moderado por el Venerable Maestro, el rigor del ritual favorecedor de la tolerancia, del conocimiento del otro y de la amistad franca entre los hermanos y hermanas, hacia el ejercicio de las virtudes humanas simbolizadas por la sabiduría, la fuerza y la belleza.

II) El taller es un espacio en el que se vive radicalmente la igualdad impulsora de la creación de estrechos lazos entre los hermanos y superadora de las barreras, sean las que fueren, que dividen e incluso enfrentan a la gente en el mundo profano. La logia, el centro de la unión de la vieja y nueva concepción andersoniana, es el cemento que permite la solidez de las columnas del pequeño templo que construimos entre todos y, sobre todo, del gran templo de la humanidad, la república universal que es el signo irrenunciable de nuestro combate.

III) El taller es, como lo ha sido la Orden desde Isaac Newton, un espacio y un refugio del pensamiento libre, de la aceptación de la complejidad y del fomento de la diversidad, de la defensa y de la provocación, si es preciso, de la libertad de la ciencia. El taller es un laboratorio de ideas que tratan de avanzarse y alejarse de la moda y del pensamiento único, ideas contrarias al conservadurismo basado en la defensa de los privilegios, que son atrevidas y a menudo utópicas, porque los francmasones creemos en la fuerza renovadora de las utopías humanas que configuran una esperanza del tiempo presente y que están en las antípodas de los mitos inalcanzables de los paraísos terrenales o de ultratumba que provocan una esperanza desesperanzada y esterilizadora de la que se han aprovechado los proyectos políticos mesiánicos y las versiones integristas de las religiones del Libro.

La Logia Pedra Tallada es un espacio para el trabajo en la vieja Sepharad de los HH. y HHnas. procedentes de cualquier país, esporádica o periódicamente, una embajada en la que sentirse como en casa, y también un refugio para los perseguidos como herejes, para quienes son discriminados por su sexo o por su opción sexual y para los que sufren por defender la libertad, la democracia y la laicidad. La Logia inicia y afilia a sus miembros, estando además abierta, bajo diversas fórmulas, a la “doble afiliación” de HH. de todo el mundo, que compartan su visión universal, laica y racionalista. La Logia Pedra Tallada se compromete a la preservación y cultivo del Rito, como heredera de una tradición universal en la cual los símbolos de los gremios de constructores despiertan en los obreros del Taller la vocación por el libre examen, por la interrogación sin prejuicios ni restricciones sobre las raíces profundas del ser humano y para conseguir un espacio de libertad, serenidad y equilibrio entre la escuadra y el compás. Los Francmasones de la Respetable Logia Pedra Tallada comparten el libre pensamiento como opción filosófica y construyen su Taller como una comunidad capaz de responder a los requerimientos libres y espontáneos de cada persona para la convivencia entre los iniciados y sus seres queridos y para el desarrollo integral de la personalidad en los diversos estadios de la vida desde el nacimiento hasta la muerte. La Logia Pedra Tallada trabaja ininterrumpidamente a lo largo del año y en los meses de julio y agosto organiza Tenidas especialmente concebidas para los HH. y HHnas. que pasan sus vacaciones en la zona, continuando la tradición de los encuentros de Roses, auspiciados en los años ochenta del pasado siglo por la Respetable Logia Humanitas Gerundensis nº 2.

La Respetable Logia Pedra Tallada núm. 70 reconoce a la logia madre de la GLSE, Minerva-Lleialtat, núm. 1, como su propia matriz, junto a Descartes, núm. 35 y a La Luz, núm. 4, talleres de procedencia de los Maestros que han contribuido a su creación. Se siente además deudora de cuantas logias españolas y francesas la han ayudado más que generosamente en cuanto ha requerido.

La Ceremonia de Encendido de Luces de la Logia Pedra Tallada núm. 70 será conducida, conforme al Rito de la Obediencia -Gran Logia Simbólica Española-, por la Gran Comisión Instaladora formada por Jordi Farrerons, Gran Maestre, Nieves Bayo, Gran Maestre Adjunta, y Vicenç Abellán, Gran Maestre de la GLCB (Gran Lògia Catalano-Balear), así como por otros cuatro Grandes Consejeros de la Orden. Nuestro H. Juan Francisco Ortiz interpretará algunas piezas a la guitarra.

El número de HH. y Hnas. inscritos a la Tenida, el previsible calor que hará el 17 de julio –a pesar de la reticencia del verano por instalarse entre nosotros en este año 2010 de todas nuestras crisis-, y la conveniencia de disponer de una gran sala rectangular acondicionada que permitiera el confort de los trabajos, han movido a trasladar el Templo, por esta vez, desde el Centre Fraternal hasta un conocido hotel de Calella, Garbí, una de las famosas playas del municipio de Palafrugell, donde en el mes de julio se celebra anualmente la Cantada de havaneras.

Participación en el Encendido de Luces y la adquisición de la Medalla conmemorativa del mismo

La Logia ha encargado una edición limitada de la medalla conmemorativa del Encendido de Luces. En el anverso figura el sello que se reproduce en el encabezamiento de esta página y en el reverso, la fecha y el motivo. Ésta es una bella tradición de la Orden destinada a los Hermanos del Taller y a los Visitantes. Se halla realizada en bronce, con un diámetro de 50 mm y un grosor de 5 mm.

Para inscribirse como participante en el Encendido de Luces, para reserva de plaza en el autocar o para la adquisición de la medalla, se requiere cumplimentar un impreso oficial y remitirlo a secretaria@ateneuminerva.com

Para el envío de mensajes fraternales, para cualquier otro tema relativo al Encendido de Luces o para recibir más información sobre las actividades de la Logia: pedratallada@gmail.com

martes, 15 de junio de 2010

Entrevista a Daniel Beresniak (de referencia)

Entrevista a Daniel Béresniak

La Francmasonería

“¿Qué hay más brillante que el oro? La Luz.

Y ¿Qué hay más resplandeciente que la luz? La palabra sustituída.”

Estas palabras de Göethe, francmasón célebre, dicen lo esencial. Los francmasones actúan con las ideas y las palabras, tal como los artesanos se comportan con una materia a trabajar, para hacer cosas útiles y bellas. La forma ritual de sus trabajos proporciona la referencia necesaria para la memoria y la acción. Cada uno se prueba para el cambio. ¿Cómo y por qué los hombres de nuestro tiempo, imbuídos por el deseo de dominar nuestro destino, se regeneran en las Logias masónicas?

A esta pregunta es imposible responder exponiendo hechos precisos. En cambio, el oyente que habrá escuchado las preguntas intercambiadas en este documento, dispondrá de elementos consistentes para responder por sí mismo.

PREGUNTA: Tomando en cuenta lo que Ud. nos propone aquí, la primera pregunta a hacer a Daniel Béresniak es: ¿Cómo definiría Ud. la Francmasonería?

D.B. : Yo mismo no la definiré. Me referiré inmediatamente a las definiciones que figuran en los textos accesibles. La más antigua definición de la Francmasonería conocida actualmente, figura en los textos medievales designados con el nombre de “Viejos Deberes”. Se trata de manuscritos destinados a ser leídos durante ciertas ceremonias, y que presentan la Orden de los francmasones. Los más antiguos, como el Regis y el Cook, que se pueden fechar de 1390 y 1425, son textos accesibles en el British Museum de Londres. Otros, más recientes, cuando en 1717 cuatro Logias inglesas decidieron federarse para fundar una Obediencia, es decir, una estructura constituída de Logias. Se designó una comisión para compilar los “Viejos Deberes” – el término inglés “all travels” -, con el fin de adaptarlos en un texto único adecuado a la época. Ese trabajo tomó varios años y dió como resultado la Constitución llamada de Anderson, porque el Pastor Anderson fue su redactor. Es importante señalar que el Pastor Anderson y sus colaboradores destruyeron todos los “Viejos Deberes” de los cuales dispusieron, con el fin de unificar a los francmasones y de procurar a la Francmasonería una sola fuente de referencia.

Los “Viejos Deberes” conocidos hoy, fueron encontrados en los graneros de antiguas moradas, mucho después de la muerte del Pastor Anderson, no obstante, muchas personas creen todavía que la Francmasonería comienza con la Constitución de Anderson. Conviene aquí dar la definición de Francmasonería según los “Viejos Deberes”, luego la definición de la Constitución de Anderson y, finalmente, examinar las proposiciones actuales para las diferentes familias francmasónicas.

Los Viejos Deberes presentan entre ellos ciertas diferencias de forma y de fondo, no obstante, todos ellos son construídos según el mismo esquema. Comienzan por una invocación a la Santa Trinidad y en seguida exponen las diferentes categorías del saber, según la enseñanza escolástica, es decir las siete ciencias liberales. Finalmente cuentan la historia legendaria de la Orden y sus estatutos. La definición de Francmasonería se sitúa en la segunda parte, a nivel del enunciado de la quinta ciencia, la Geometría. El texto es el siguiente, tanto en el manuscrito Regis como en el Cook: “la Geometría es el arte de medir todo, en el cielo y en la tierra, se le llama igualmente Francmasonería”. Después de enumerar las artes y las ciencias se precisa lo siguiente: “todas las artes reposan sobre la Geometría, incluso la Gramática y la Retórica no podrían existir sin la Geometría”.Es así que la más antigua definición conocida de la Francmasonería la identifica con la Geometría. Según este contexto, habría que atribuir a la Geometría un sentido mucho más amplio, al interior del cual, la Geometría actual no constituye más que una pequeña parte. Se trata en realidad de una profesión de fé pitagoriciana, según la cual el número es la realidad última, de la cual, todo lo que existe, es su manifestación. El pitagorismo fue vinculado en Europa con las diferentes corrientes neo-platónicas y luego con los agnósticos de los primeros siglos del cristianismo.

En la tercera parte de los “Viejos Deberes”, se trata siempre de Pitágoras, venerado como un gran patrón de la cofradía. Su ortografía, en ciertos textos ingleses aparece deformada y se le reconoce por el apellido “Petergor”. Evidentemente, se hace referencia a Euclides; sus postulados y proposiciones dieron origen al arte del Trazo, enciclopedia técnica de los constructores de catedrales. Hay que admitir entonces, que la identificacion de la Francmasonería y de la Geometría es el eco medieval del antiguo decir: “nadie entra aquí si no es geómetra” de la Academia de Platón.

La primera edición de la Constitución de Anderson fue publicada en 1723, con una ilustración en la primera página, representando a un hidalgo examinando la 49ava proposición de Euclides, aquella que enuncia el famoso teorema de Pitágoras según el cual el cuadrado de la hipotenusa de un triángulo rectángulo es igual a la suma de los cuadrados de los otros dos lados. La ilustración evoca las fuentes tradicionales de la Francmasonería, pero en forma discreta. El texto en sí no lo menciona, pero propone una definición de la Francmasonería fundada en la sociabilidad, la moral y la fé. La Francmasonería es el centro de unión y el medio de crear lazos sinceros de amistad entre personas que no habrían podido permanecer perpetuamente extranjeras. Obligado por su contenido de obedecer a la ley moral, el francmasón no será un ateo estúpido, ni un libertino irreligioso. Antes había que pertenecer a la religión de su país, pero hoy, los francmasones deben ser de la religión de la cual todos los hombres están de acuerdo, es decir, ser hombres de bien, probos y leales, sea cual sea la denominación y las confesiones que ayudan a diferenciarlos.

A nivel ideológico es conveniente aceptar la tolerancia religiosa. El pluralismo es admitido, al interior de la fé en Dios. Dicho texto podría ser considerado teísta o, es más, panteísta. Fue interpretado así por numerosos francmasones. No obstante el mensaje esencial dice lo siguiente: un hombre es cualificado por su estilo de vida y por su manera de ser y no por su religión o su nacimiento. He allí el mensaje esencial transmitido por la Francmasonería y que será reintegrado durante el Siglo de las Luces.

PREGUNTA:
Bien, a partir de estos esclarecimientos, la pregunta que se nos plantea ahora, es a qué sirve la Francmasonería, en ralidad lo que quisiéramos saber es: ¿Cuál es la finalidad de la Francmasonería?

D.B.: La pregunta anterior responde en lo esencial a ésta, por la simple razón de que no podemos definirnos sin definir un objetivo. La finalidad de la Francmasonería es de formar iniciados, es decir, hombres liberados.

Este término, designa seres que se han cuestionado totalmente a sí mismos, que se despojan simbólicamente de su piel anterior, que han aceptado, siempre simbólicamente, morir para renacer. El esquema muerte y resurrección constituye lo esencial del método, el que es el objeto de la pregunta, que veremos eventualmente más adelante, pero que es evocado desde ahora porque el camino para ello, es también la finalidad. En la práctica este esquema y este gran término “iniciado” y “hombre libre”, significa que los francmasones extienden el campo de lo conciente en detrimento del inconciente. Se practica la introspección trabajando sobre los símbolos y los mitos. Aprenden a unir la razón, la intuición y la imaginación. Aprendiendo igualmente a unir la curiosidad de saber más y el amor al prójimo. El iniciado sabe que la Terna Trabajo, Fé y Amor no pueden dividirse privilegiando sólo uno de esos términos, descuidar uno sólo de ellos termina por deteriorar los otros.

A través del trabajo, el simbolismo de los útiles de construcción, enseñan a la vez, lo que es subjetivo y lo que es objetivo. Es un trabajo sobre sí mismo y un trabajo sobre el mundo. Casi todas las Logias inscriben en sus Templos las palabras de Sócrates, maestro de Platón: “Conócete a ti mismo, y conocerás el Universo y los dioses”

Esto recuerda a cada uno que el conocimiento objetivo pasa necesariamente por el conocimiento subjetivo. El iniciado sabe que en el discurso sobre un fenómeno, cuenta el fenómeno y cuenta también quién emitió el discurso. Sócrates, honrado por todos los francmasones y considerado como modelo de sabio, enseñó –gracias a su mayéutica- que si todas las respuestas esclarecen, ninguna es totalmente suficiente. La respuesta última está siempre en el porvenir. Sabemos que por haber enseñado esto, por haber mostrado justamente que la respuesta última no será nunca dicha, tuvo un fin de carrera más bien penoso. La presencia de espíritu de Sócrates, subvertió el principio de autoridad y nos invita a aprender y escuchar lo que se dice y no quien lo dice. Y volvemos justamente a la primera definición de la Francmasonería que he expuesto en la respuesta anterior, porque el espíritu geométrico, si el francmasón es un geómetra, enseña a verificar lo que se dice, y luego de haber verificado – con sus útiles, la escuadra y el compás- hacer la demostración. Él no se entrega al principio de autoridad –al “magiste dixiter”, al “romula coluta quosa finita”- o al partido que no puede equivocarse y a todo ese tipo de cosas.

PREGUNTA:
Después de qué hacer, sigue ahora el cómo hacer. Hemos comprendido bien lo que Ud. nos ha dicho sobre la finalidad de la Francmasonería, pero ¿Se puede hablar de un método, existe un método en la Francmasonería?

D.B.: Por cierto, cuando un candidato se presenta en el Templo para ser recibido como francmasón, se le aisla en un Cuarto de Reflexión, después de haber confiado a un Hermano todos los objetos metálicos que lleva sobre sí, -plata, reloj, joyas-. Es así como comienza la Iniciación de un francmasón según casi todos los ritos. La Francmasonería practica varios ritos. Un rito es un conjunto de rituales. Un ritual indica lo que debe hacerse y lo que debe decirse para cada ceremonia: Iniciación, Pasaje al Primer Grado, reuniones ordinarias de trabajo, etc.... El ritual marca el paso de un mundo al otro y permite ponerse en estado de receptividad para abordar las preguntas, permite calmarse, olvidar los ruidos exteriores, las preocupaciones, las imágenes susceptibles de entrabar el libre ejercicio de las facultades mentales. Recuerda los principios, comenta la decoración particular del Templo, invita a concentrarse, a darle tiempo. Lo esencial del método francmasónico consiste en utilizar estos rituales y en comentarlos.

La Francmasonería, afortunadamente, no es un cuerpo monolítico, es un mundo que ofrece diversos paisajes, es una cultura, y no hay cultura sin efervescencia, es decir, sin debates, sin polémicas, sin contradicciones. Esto es conforme a su naturaleza iniciática, ya que en la perspectiva de esta palabra, la enseñanza y la terapia de grupo se confunden. La enseñanza es un viaje y el viajero se nutre de paisajes a descubrir.

El estudio del simbolismo comprende una buena parte de la actividad Francmasónica. Se trata de sobrepasar el nivel del catecismo primario y de penetrar, muy simplemente, el sentido del lenguaje y su historia. Así comprendido, el simbolismo es una vía real que permite explorar las raíces de la conciencia. Por este medio, el francmasón aprende a conocerse mejor y a abordar el conocimiento objetivo. El francmasón no minimiza los problemas sociales ni políticos que se plantean a la humanidad, pero los aborda con más sensibilidad y más eficacia cuando aplica correctamente el simbolismo. Esta afirmación puede parecer extraña a primera vista, pero se clarifica cuando reconocemos la parte de sueño existente en toda representación de la realidad, la parte mitológica e imaginaria que contienen todas las ideologías, es decir: todos los sistemas y todas las representaciones del mundo y se ajusta perfectamente a las preguntas y respuestas. El estudio de los símbolos permite ver mejor como el sueño y la realidad se proyectan el uno en el otro. Así, el francmasón comprende mejor los problemas, sabe enunciarlos más claramente, y sobre todo, aprende a escuchar. Saber escuchar significa entender, tanto lo que no se dice, como lo que se dice explícitamente.

El francmasón experto en simbolismo, dicierne la parte mitológica en todos los discursos. Sabe que el trabajo sobre lo real significa también un trabajo sobre lo imaginario. Ciertas Logias consagran todos sus trabajos al estudio del simbolismo, otras van a practicar sólo ceremonias rituales sin completarlas con planchas, es decir con escritos preparados individualmente. Otras Logias consagran a los rituales una pequeña parte y reservan el mayor tiempo a los problemas de orden político, social, económico, filosófico, artístico o científico. Algunas Logias acuerdan al ritual un valor folklórico.

Antes de emitir juicios sobre estas diferencias, es necesario saber que todas las Logias, cualquiera sea su ritual y su manera de practicarlo, enseña que el francmasón no puede reconocerse a sí mismo como tal; a la pregunta “¿es Ud. francmasón?” el iniciado responde: “Mis hermanos me reconocer como tal”. Esto significa que el origen de la existencia se encuentra en la mirada de áquel que puede designarla. En la práctica esto significa que nadie puede extraer de sí mismo certezas sobre sí mismo. Así es, cuando el Maestro se define a sí mismo como tal, falsea la verdad de la enseñanza.

Una Logia que pretende ser la mejor, administra así la prueba de que es mediocre. Todos los rituales preveen el pasaje a diferentes grados y comienza la enseñanza por los mismos tres primeros grados: Aprendiz, Compañero, Maestro.

Durante el tiempo de aprendizaje el francmasón escucha y calla, produce silencio y efectúa algunos trabajos sobre los símbolos de su grado y en esta ocasión él habla y es escuchado.

El aprendizaje francmasónico enseña el arte de escuchar. A propósito de esto, conviene señalar que una Logia francmasónica es un lugar donde nadie, nadie, interrumpe a áquel que habla. Es inconcebible cortar la palabra, interrumpir, manifestar sus sentimientos, antes de que el locutor haya manifestado el fin de su alocución por la fórmula ritual: He dicho.Y es por este hecho, que la Logia Francmasónica es un lugar privilegiado y cada vez más excepcional, donde los hombres aprenden a escuchar verdaderamente y a controlarse. En efecto, áquel que habla mucho tiempo para no decir nada, se da cuenta solo, y áquel que no soporta oir un punto de vista opuesto al suyo, sufre mucho al comienzo y luego descubre, poco a poco que se puede pensar diferente a él, sin ser por lo tanto un “retardado”. Es así que el método francmasónico es iniciático.

PREGUNTA:
¿Es la Francmasonería una religión?

D.B.: Bien, en el sentido amplio de ese término, la palabra religión es tributaria de su doble etimología latina: “reliquer, relicare”, que significa reunir y releer. “Reliar” significa unir a los hombres entre ellos; luego reunir lo visible a lo invisible, el espíritu a la materia, etc., etc.... En la medida que ser religioso implica una reflexión sobre el mundo y las fuerzas que lo animan por medio de la puesta en acción de todas las facultades mentales, la razón, la intuición y la imaginación, podemos decir que la Francmasonería es religiosa. No obstante, es más preciso decir que es una espiritualidad. En efecto, ella afirma la supremacía del espíritu sobre la materia o, para ser más preciso, ella reconoce el llamado a ir más lejos, ir siempre más lejos y a otra parte. El Aprendiz trabaja en la Logia con la escuadra sobre el compás, lo que significa simbólicamente que la materia domina al espíritu, el Compañero trabaja con el compás y la escuadra entrecruzados, el Maestro trabaja con el compás sobre la escuadra, ello significa que domina sus pasiones. Esta referencias simbólicas traducen una progresión. De la percepción de los ángulos pasa, gracias al trabajo a la percepción de cortes, de una visión estrecha se pasa a una visión más amplia. La religión puede ser considerada también como una reducción de la espiritualidad, una visión general del mundo particular correspondiente a un nivel de conciencia por la cual la historia del mundo es una parte de la historia de Dios. En consecuencia, la realidad francmasónica y la realidad religiosa se confunden parcialmente, pero no por entero. El francmasón se interesa en los mitos para penetrar las profundidades de la conciencia. Él trabaja sobre los arquetipos y su actitud frente a los mitos religiosos está impregnado de una respetuosa curiosidad. Él no cree en primer grado, él sabe que contiene un sentido susceptible de esclarecer la naturaleza humana. Ciertos francmasones son creyentes y practicantes, otros son ateos. Entre los unos y los otros, se dan manifestaciones de intolerancia hacia las diferentes opiniones. No obstante, en la medida que progresan en el arte, sus certitudes se relativisan y aprenden a respetar la diferencia.

PREGUNTA:
Otra pregunta Sr. Béresniak, una pregunta que puede plantearse, tal vez, al espíritu del profano. ¿Es que se puede decir de la Francmasonería que es una secta?

D.B.:¡Ah! ¡Gran pregunta! Antes de responder –evidentemente- es conveniente comprender el término secta. Esta palabra nació del cristianismo. Secta es “carré/coupé”. Secta es toda tendencia organizada sobre una visión del mundo, juzgada herética por la ortodoxia oficial, pero, hoy en día, el término secta designa grupos que proponen una verdad absoluta y que exige a sus miembros una sumisión total. Sobre el método, la secta atrae a sus adherentes, especulando sobre la angustia, sobre el miedo a la soledad y el gusto por lo maravilloso. Ofrecen una familia, una autoridad y un padre. Esto corresponde a una necesidad y es por eso que funciona bastante bien. Pero en contrapartida, a quienes ofrecen consideración y amor, les exigen una sumisión total, un abandono incondicional y culpabilizan toda veleidad individual y crítica. Para condicionar a sus miembros, disponen de antiguos trucos que ya se han probado: no dejarlos nunca solos, reducir el tiempo de sueño, repetir incansablemente los mismos refranes, fórmulas simples y simplistas. Es la técnica de lavado de cerebro, primera lección que funciona desde hace mucho, mucho tiempo. El miembro del grupo es infantilizado y segurizado al mismo tiempo.

Ahora bien, Ud. ve que la Francmasonería no es una secta, que no emplea de ningún modo esos métodos, no constriñe a nadie. No tiene un guru, y no exige de sus miembros sumisión de cada instante. Su método, al contrario, estimula el espíritu crítico, y a ella puede aplicarse la mejor definición que nunca se haya dado de la filosofía: practicar la filosofía es criticar la filosofía y, al mismo tiempo, practicar la Francmasonería es criticar la Francmasonería.

Esta definición es justificada por este hecho. Estudiar es en primer lugar explorar lo que ya ha sido dicho, enseguida es descubrir las evoluciones, las definiciones, las ramificaciones y las contradicciones de aquello que ya ha sido dicho. Entonces hay que comparar, confrontar, comentar, escoger. Enseguida, conviene proponer criterios que permitan juzgar, proponer otra cosa, que permita ir más lejos. Todos los francmasones del mundo observan en sus rituales, como leimotiv, esta invitación a ir más lejos y a reunir aquello que no lo estaba aún. Así, todos los filósofos fundaron sus obras a partir de la crítica de la filosofía y toda afirmación provoca otra, porque es forzosamente criticable, o sea, lo que ya fue dicho anteriormente en relación a la última respuesta. La función esencial de un libro es provocar la existencia de otro libro, y el francmasón ve la biblioteca que sin cesar se enriquece: el bien es la espera de otro “decir”, el mal sería no tener ningún libro. Pero hay algo peor, y es no tener más que un sólo libro y erigirlo en referencia absoluta.

PREGUNTA:
La francmasonería, que reúne a los hombres, como Ud. bien lo ha explicado previamente, ¿admite mujeres?

D.B.: Hay Obediencias, es decir Federaciones de Logias que son masculinas, otras son mixtas y otras exclusivamente femeninas. En Francia, el Gran Oriente de Francia no inicia más que a los hombres, pero después de algunos años, admite la participación de las Hermanas francmasonas en algunos de sus trabajos. La Gran Logia de Francia, la Gran Logia Nacional Francesa y la Gran Logia Simbólica y Tradicional no inician ni reciben más que a los hombres. El Derecho Humano, la Orden Iniciática Real y la Orden de Memphis- Misraim y la Gran Logia Mixta Universal, son mixtas. He citado las federaciones de Logias, Obediencias. Hay algunas que se diversifican, que desaparecen y reaparecen de otra manera, pero que son instituciones. La Gran Logia Femenina de Francia es exclusivamente femenina, pero recibe a sus Hermanos francmasones en ocasiones en algunos de sus trabajos. Desde el punto de vista histórico, la iniciación femenina existe en Francmasonería desde el siglo XVIII, pero se trata de una Francmasonería de Adopción, con un ritual particular adaptado al sexo bello. Además esas Logias de Francmasonería de Adopción, debían ser dirigida por hombres. Bajo el Segundo Imperio, una Logia que tuvo el sobrenombre de Marzo y Lagartija, presentó un voto a favor de la admisión de las mujeres. A pesar que el Gran Maestro, el Pastor Federico Desmeau era favorable, el voto fue rechazado por la mayoría reunida en asamblea general anual. No obstante, la iniciativa de esa Logia obligó a todos los francmasones a reflexionar y a argumentar. El 14 de Enero de 1882, una mujer, Marie Desraimes, conferencista, feminista y anticlerical, fue iniciada por la Logia de Libre Pensadores en Pecq. En 1893 Marie Desraimes ayudada por el Dr. George Martin crearon la primera Obediencia francmasónica mixta: el Derecho Humano.

PREGUNTA:
Entonces, hombres y mujeres.

D.B.: Hombres y mujeres.

PREGUNTA:
Entonces, apertura. Y ¿qué influencia ejerce la Francmasonería en el mundo?

D.B.: ¡Ahhhh! La influencia de los francmasones... ... Es importante en el siglo XVIII. Esta influencia se manifiesta esencialmente por la difusión personal de los francmasones. Los francmasones lanzaron ideas que fueron enriquecidas y pulidas por el trabajo en las Logias. El método simbólico de la francmasonería es percibido, por ejemplo, en toda la obra de Göethe. La generosidad, el amor a la libertad, el llamado a la fraternidad universal caracteriza el teatro de Lessing, quien publicó también diálogos francmasónicos.

En Rusia, el francmasón Nicolás Novikof fue el padre fundador de la edición y de la vulgarización científica en su país. Creía, como todo francmasón, en los efectos benéficos de la instrucción y consagró su vida y sus medios a difundirla en todas las clases sociales. Su Obediencia, la Gran Logia Astre, participó en su obra y la continuó. En Francia la gran idea de la Enciclopedia fue lanzada por un francmasón inglés, el Caballero de Ramsay, en su famoso discurso de 1738, no se contentó de dar como modelo a sus Hermanos, los cruzados de los siglos XI, XII y XIII, que según él, habían practicado la igualdad, la caridad y la fraternidad cristiana. El nuevo reglamento que les propuso, asignaba a la asociación una finalidad precisa, cito: “la cuarta cualidad requerida para entrar en nuestra Orden, es el gusto por las ciencias útiles y por las artes liberales de todas las especies, así la Orden exige de cada uno de vosotros contribuir a su protección, por su liberalismo o por su trabajo, a una vasta obra a la cual ninguna academia y ninguna universiad puede realizar porque toda sociedad particular, estando compuesta por un pequeño número de hombres, su trabajo no podría abarcar objetivo tan enorme”. Como lo señalaba en 1773, la Musa Francmasona, una publicación francmasónica, al reproducir un discurso de Ramsay, contenía el gérmen del diccionario publicado desde 1751 a 1772 bajo la dirección de Diderot y D’Alambert. La semejanza fue aún más evidente, ya que la idea de la nueva publicación había sido inspirada a Diderot por la proposición que le había hecho un librero de traducir la cuarta edición del diccionario de Chambers y que el prefacio de la Enciclopedia francesa justificaba la empresa formulando la esperanza de que gracias a ella “nus nuveux”, siendo más instruídos seremos más felices. Hubo algunos francmasones entre los colaboradores de esta Enciclopedia y también hubo francmasones entre los adversarios.

En lo que concierne a la Revolución Francesa, hubo francmasones en todos los campos: Danton, Camille Desmoulins y el abad Gregoire eran francmasones. Numerosos emigrados lo eran también. Un gran defensor de la monarquía y de la Iglesia, Joseph Demestres era igualmente francmasón y ejerció gran influencia en los medios contrarrevolucionarios. No obstante, por encima de las divergencias ideológicas, hay que citar una Logia que jugó un rol cultural importante: “Las nueve hermanas”, este título evoca las nueve musas. En efecto, cuales sean sus opiniones políticas y religiosas los francmasones trabajan por mejorar la condición de los hombres. Por medio de la instrucción, desean esclarecer el espíritu incitando cultura intelectual, ejercitando todas las facultades espirituales. La Lengua y el Vesus tuvo la idea en 1770, al fundar esa Logia para reunir sabios y artistas permitiéndoles trabajar mejor, disponiendo de medios importantes para difundir sus obras en el mundo profano. Esa Logia contó entre sus miembros con escritores como Chanfort, Florian, Condorcet, Voltaire – iniciado algunas semanas antes de su muerte -. Los pintores Vernet, Creuse, el escultor Boudon, el músico

Puccini, el médico Cabanis, el naturalista Lassebede y Benjamín Franklin, creador del pararrayos, embajador de los reciente Estados Unidos de América, de los cuales la Constitución fue redactada por los francmasones y héroes de la Independencia, Washington y Lafayette, conocidos francmasones.

En el siglo XIX se puede decir que todos los esfuerzos realizados en el desarrollo de la instrucción para todos, fue inspirada y efectuada por los fancmasones. Jules Ferry es una gran figura de la francmasonería y la Escuela libre, laica y obligatoria. Es una conquista de la cual la Orden es legítimamente orgullosa. ¡Cuántos prejuicios se oponían! Los terratenientes decían que los campesinos no tenían necesidad de saber leer, fue dicho por notables que la instrucción es peligrosa y subversiva. Por ejemplo, la gran Catalina de Rusia decía, mostrando al mismo tiempo su hostilidad a la obra de Novikof, “los campesinos no son más que los arrendatarios de sus propios cuerpos, de los cuales nosotros somos los dueños”. Lo anterior dicho por los notables, es inadmisible para un francmasón. Que la dominación sea ejercida por una aristocracia, una oligarquía mercantil, una clase social, una casta burocrática, un partido político, una religión, hay y habrá siempre, un francmason para combatirla. Este hecho no excluye otro hecho, existen francmasones que sostienen una u otra de esas formas de dominación. Y la coexistencia de esos hechos ilustra la definición de la Francmasonería en tanto una cultura que, en tanto tal, contiene varias corrientes de pensamiento. Es permitida la afirmación de que la Francmasonería ha dado a la Francia de la Tercera República, un ideal de fraternidad y que la acción de generaciones de republicanos no sería comprensible sin ello. El rol de la Francmasonería ha sido importante en el desarrollo de la Liga de la Educación creada por el Hermano Jean Macé y también en la obra del ministerio Bourgois y Combes. En nuestro siglo, el XX, debemos a la Francmasonería la creación de organismos internacionales, la SDN, y luego la ONU, la Cruz roja, organizaciones internas de carácter mutualista, la Liga de los Derechos Humanos, la Planificación Familiar. Se puede reconocer la acción de los francmasones en todo lugar donde se manifiesta la voluntad de ser libres y de afirmar la dignidad humana.

PREGUNTA:
Ud. acaba de mencionar algunos nombre célebres en la historia de la Francmasonería y ha presentado esta entrevista bajo el signo de Göethe, el célebre hermano. ¿Qué otros francmasones célebres existen Sr. Béresniak?, ¿podría citarnos algunos?

D. B.: Ya he citado varios, especialmente cuando respondí a la pregunta anterior; pero, en fin, los hay numerosos. En un afán de objetividad voy a citar nombres que son representativos de las diferentes corrientes de la Francmasonería. La mayoría de los marciales del Imperio y de la familia Bonaparte, excepto Napoleón –a pesar de tesis contrarias y controvertidas-, Joseph Prudhomme, teórico del anarquismo, todo ellos francmasones. Combatientes de la Libertad, como Simón Bolívar, San Martín, Benito Juárez, Garibaldi, y los “anar” bien conocidos como Bakunin y Francisco Ferrer.

Además, realistas y príncipes como el Duque de Brunswick, que fue Gran Maestro. Reyes de Inglaterra, Federico II de Prusia, reyes de Suecia, presidentes de los Estados Unidos y en Francia el Duque de Chartres que fue Gran Maestro. El duque de Casse que fue Primer Ministro de Luis XVIII y Gran Comendador de Consejo Supremo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. El Duque Murat, que fue Gran Maestro bajo Napoleón III y tantos otros. Hombres de letras, artistas y sabios: Montesquieu, Condorcet, Göethe, Haydn, Gluck, Mozart, Puschkin, Kippling, Littré. Y los hombres políticos: Víctor Schilscher, que hizo abolir la esclavitud de los negros en 1848. Emil Combe que realizó la separación de la Iglesia del Estado. León Bougois que estuvo al origen de la SDN, Jules Ferry, pionero de la enseñanza laica y obligatoria. Podemos citar ho,mbres de naturaleza muy diferente como : David Crocket, el Duque de Ellington, Louis Amstrong, Jacques Brel, y había olvidado Al Ferry. Pero, he citado suficientemente como para que Ud. pueda apreciar, al menos, la diversidad.

PREGUNTA:
Me parece evidentemente difícil dar una conclusión, dado lo vasto del debate y la profundidad del tema, por otra parte, iniciar significa bien abrir una vía, comenzar un camino; no obstante, ¿puede Ud. ofrecernos una especie de conclusión sobre el tema de ma Francmasonería?

D. B.: Bien, voy a comenzar por una definición de Orstalvirk, que era un autor francmasón que murió durante la última guerra y que decía lo siguiente : “la Francmasonería puede transformar el mundo a condición que pueda devenir lo que ella debe ser”. Sobre lo que debiera ser, hay respuestas que han sido propuestas, ¿lo será?, nadie puede afirmarlo. Podemos solamente estar seguros de que la humanidad no se destruirá por sí misma. Lo que es seguro es que la Francmasonería – si los hombres logran dominar sus tendencias necrófilas – será la escuela que formará clérigos de una nueva era, hombres más bien esclarecidos . Si logramos llegar a ese siglo XXI y algunos decenios más allá, el siglo XXI se caracterizará por la predominancia del amor a la vida sobre el amor a la muerte. Todo lo que hemos dicho de la Francmasonería, con sus contradicciones sorprendentes pero prometedoras y anunciadoras del surgimiento de un nivel de conciencia más amplio, permite la certitud que será el fulgor radiante, el centro de la nueva sociedad. Sobre estas consideraciones cerramos el círculo.

LA FRANCMASONERÍA ES LA GEOMETRÍA. El espíritu de la Geometría, según Clemente de Alejandría, hace el alma inteligente y la dispone a reconocer lo verdadero, a rechazar lo falso, a descubrir las similitudes entre las analogías, a proseguir lo igual en la diferencia, a encontrar una longitud sin latitud, una superficie sin profundidad, un punto indivisible, a elevarnos hacia lo alto a las cosas sensibles, hasta las realidades inteligibles. Hombres experimentados en este ejercicio y totalmente habitados por esta disposición del espíritu, no poseen el gusto del poder, ni buscan los honores. Por esta razón, ellos no gobiernan, no quieren gobernar, ellos irradian. Ellos no son manipulados por los profesionales de la comunicación. Un francmasón instruído según el arte, no se burla de los corderos, ni aúlla contra los lobos. Es áquel que verifica, áquel que escucha lo que se dice y no quién habla, es decir, que no sopesa la cualidad de los términos midiéndolos según el status de quién los pronuncia. El francmasón formado según el arte, practica la humildad –atención, la humildad no es la modestia, incluso no tiene nada que ver-, la humildad es el reconocimiento del “humus” que nos une, aquello que une los deseos, las pulsaciones, las actitudes y las ideas. Es por ello que los francmasones y la Francmasonería se comportan con la misma familiaridad respetuosa y benevolente frente a un artesano, que a un intelectual. El francmasón habla con la misma benevolencia, la misma simplicidad a un jefe de Estado y al centinela que vigila su palacio.

Mayo de 2000

CURSO DE EXPRESIÓN EN PÚBLICO

El próximo día 19 de junio, a partir de las 11 de la mañana, nuestra Asociación ha organizado un "Curso de Expresión en Público" al que están invitadas todas aquellas personas interesadas en mejorar su nivel de comunicación.

El curso durará 3 horas y será impartido por el periodista Antonio Manfredi Presidente de la Asociación de Periodistas Digitales, Miembro Vocal del Consejo Andaluz del Menor y Premio Andalucia de Periodismo.

Plazas Limitadas. Por favor, confirmen su asistencia al siguiente correo: obrerosdehiram29@gmail.com

miércoles, 9 de junio de 2010

Represión de la Masonería en Valverde del Camino (Huevla)


Documentos pertenecientes al Archivo de Simancas, donde está inventariada toda la investigación que se hizo sobre los componentes de la Logia Blasco Ibáñez de esta localidad onubense.


viernes, 28 de mayo de 2010

UNA LOGIA CLANDESTINA EN UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN NAZI



Por: Iván Herrera Michel

En medio de la implacable persecución NAZI a la Masonería, el Gran Oriente de Bélgica tiene en su haber una experiencia muy valiente que se vivió en el Campo de Concentración de Esterwegen, Alemania, en donde funcionó una Logia clandestina denominada “Liberté Chérie” (Querida Libertad).

En honor a la verdad, no es el único caso de una Logia Masónica en esas circunstancias. Hubo al menos otra denominada “Los Hermanos Cautivos de Allach” en un anexo del Campo de Dachau Allach, cuyo Libro de Arquitectura hoy reposa en el moderno museo del Gran Oriente de Francia, en París.

La represión en Europa fue despiadada en las décadas del 20 al 50 del siglo XX. El régimen soviético persiguió, arrestó, torturó y encarceló a cientos de miles de Masones en Rusia, Letonia, Lituania, Hungría, Bulgaria, Checoeslovaquia y Polonia. Por su parte, los Nazis hicieron lo mismo en Austria, Holanda, Bélgica, Noruega, Polonia, Francia, Rumania, Bulgaria y Yugoeslavia, al igual que el Fascismo en Italia, el Franquismo en España y el dictador Salazar en Portugal.

Es poco lo que ha trascendido del Campo de Concentración de Esterwegen desde que fue creado en 1933 y comandado por Otto Reich. En él estuvo prisionero el escritor y Premio Nóbel de la Paz Karl Von Ossietzky y se ha podido determinar que en sus instalaciones murieron asesinadas o debido a agotamiento por trabajos forzados unas 30.000 personas. Desde 1941, comenzaron a llegar masivamente presidiarios provenientes de Bélgica, Holanda, Checoeslovaquia y Francia. Hoy en día, el Campo se encuentra ocupado por el ejército alemán.
El 15 de noviembre de 1943, siete Masones miembros activos de la resistencia belga a la ocupación NAZI fundaron una Logia Masónica secreta denominada “Liberté Chérie” en la barraca Nº 6 del Campo de Concentración Emslandlager VII de Esterwegen. El nombre lo tomaron de “La Marsellesa”.

Los nombres de los siete fundadores eran: Paul Hanson, Luc Somerhausen, Jean De Schrijver, Jean Sugg, Henry Story, Amédée Miclotte y Franz Rochat. El Venerable Maestro fue Paul Hanson y los Hermanos se reunían en torno a una mesa que usualmente se utilizaba para la clasificación de envases de cartón.

Posteriormente, se Inició en la Logia Fernand Erauw, quien incluso llegó a ser Exaltado al Grado de Maestro allí mismo, y Franz Bridoux, iniciado después de la guerra, también fue prisionero en la misma barraca.

La Respetable Logia "Liberté Chérie” está registrada con el número 45 en el Gran Oriente de Bélgica, y sólo los Hermanos Somerhausen y Erauw sobrevivieron a la detención. La Logia cesó sus trabajos en 1944.

La historia de la Logia se hizo pública en agosto de 1945, cuando Luc Somerhausen envió un informe detallado al Gran Maestro del Gran Oriente de Bélgica en el que narró la historia de la Logia “Liberté Chérie”. Somerhausen murió en 1982 a la edad de 79 años y Fernand Erauw, a los de 83 años en 1997

Somerhausen describe la Iniciación de Erauw y otras ceremonias como sencillas. De acuerdo a su relato las Tenidas tuvieron lugar alrededor de una tabla mediante un ritual extremadamente simplificado en donde todos los componentes fueron explicados al iniciado de tal manera que posteriormente pudiera participar en una Logia. Curiosamente, los trabajos estaban protegidos de las miradas de los demás presos y de los guardias por un grupo de sacerdotes católicos que fueron deportados a la misma barraca.

En la barraca Nº 6 de Esterwegen permanecían recluidos las 24 horas del día un promedio de un centenar de prisioneros con derecho a salir solo media hora diaria bajo supervisión. Durante todo el día, la mitad de ellos trabajaba ordenando aparatos de radio y la otra mitad se veían obligados a trabajar en condiciones infrahumanas en las canteras cercanas. La comida era tan mala que los prisioneros perdían un promedio de 4 kilos al mes.

Después de la primera Tenida de Admisión del nuevo Hermano, se sucedieron otras temáticas. Una de ellas estuvo dirigida al símbolo del Gran Arquitecto del Universo, otra al futuro de Bélgica y una mas al papel de la mujer en la Masonería.

El Venerable Maestro de la Logia, Paul Hanson, fue transferido y muerto en las ruinas de la prisión de Essen, que fue destruida por un bombardeo aliado el 26 de marzo de 1944.
Jean Sugg y Franz Rochat, eran miembro de la Logia "Amis philanthropes" (Amigos Filántropos)

El Dr. Franz Rochat, un profesor universitario, farmacéutico y Director de una importante laboratorio farmacéutico nació el 10 de marzo de 1908 en Saint Gilles. Trabajó en secreto para un diario de la resistencia “La Voix des Belges” (La Voz de los Belgas) . Fue arrestado el 28 de febrero 1942, y transferido a Untermansfeld en abril de 1944 en donde murió el 6 de abril de 1945.

Jean Sugg era un suizo alemán que nació el 8 de septiembre de 1897 en Gante. Trabajó con Franz Rochat en los medios de comunicación de la resistencia, traduciendo los textos alemanes y suizos. Participó en diferentes jornales clandestinos, incluyendo “La Libre Belgique”, “La Legión Noire”, "Le Petit Belge" y “L´Anti Boche”. Murió en un Campo de Concentración el 8 de febrero 1945.

Amédée Miclotte era un profesor nacido el 20 de diciembre de 1902 en Lahamaide y miembro de la Logia “Union et Progrés” (Unión y Progreso). Fue visto por última vez en prisión el 8 de febrero de 1945.

Jean De Schrijver era Coronel del ejército belga. Nació el 23 de agosto 1893 en Alost. Fue miembro de la Logia "La Liberté" (La Libertad) en Gand. El 2 de septiembre de 1943, fue arrestado por espionaje y posesión de armas. Murió en febrero de 1945.

Henry Story nació el 27 de noviembre de 1897 en Gand. Fue miembro de la logia "Le Septentrión” (El Septentrión) en Gand. Murió el 5 de diciembre de 1944.

Luc Somerhausen era un periodista nacido el 26 de agosto de 1903 en Hoeilaart. Fue arrestado el 28 de mayo de 1943 en Bruselas, pertenecía a la Logia “Action et Solidarité Nº 3 (Acción y Solidaridad Nº 3) y ocupó el cargo de Gran Secretario Adjunto del Gran Oriente de Bélgica.

Fernand Erauw, Secretario del Tribunal de Cuentas de Bélgica y Oficial de la Reserva en la Infantería, nació el 29 de enero de 1914 en Wemmel. Fue arrestado el 4 de agosto de 1942 por pertenecer al Ejército secreto. Se escapó y fue recapturado en 1943.

Los sobrevivientes Erauw y Somerhausen se reencontraron en 1944 en el Campo de Concentración de Oranienburg – Sachsenhausen y fueron inseparables para siempre.

En la primavera de 1945, participaron en la “Marcha de la Muerte”, cuando Erauw que medía 1.84 Mts., y pesaba solo 32 Kg., fue internado en el Hospital de Saint Pierre de Bruselas el 21 de mayo de 1945.

El 13 de noviembre del año 2004 fue inaugurado un monumento diseñado por el arquitecto Jean De Salle y financiado por Masones belgas y alemanes que forma parte del complejo del Memorial de Esterwegen. En tal ocasión, Wim Rutten, Gran Maestro de la Federación Belga de la Orden Masónica Mixta Internacional “El Derecho Humano” , se expresó así en un aparte de su discurso:

“Nosotros estamos reunidos hoy aquí, en el cementerio de Esterwegen, más que para expresar un duelo, para pronunciar públicamente un pensamiento libre: ¡En memoria de nuestros Hermanos, los Derechos Humanos no serán jamás olvidados!”

Que así sea!

domingo, 2 de mayo de 2010

El estandarte de la logia de Añaza regresa a Tenerife tras 74 años con motivo del encuentro Masonería y Cultura

Santa Cruz de Tenerife, Europa Press La exposición sobre masonería y cultura, que desde ayer hasta el próximo 29 de mayo acogerá el antiguo Convento de Santo Domingo en La Laguna, con motivo del encuentro-coloquio Masonería y Cultura, muestra estos días el estandarte de la logia de Añaza que, desde que saliera de Canarias en el año 1936, no había vuelto a la isla, según informó hoy en un comunicado el Ayuntamiento de La Laguna.

La muestra, titulada 'Historia de la Masonería Canaria y Universal. Diálogos sobre Masonería y Cultura', fue inaugurada por el alcalde de La Laguna, Fernando Clavijo, que estuvo acompañado por la concejala de Cultura, Julia Dorta, así como por el comisario de la misma, Javier Bonales.

La iniciativa, organizada por el Ayuntamiento de La Laguna, se enmarca dentro de un Encuentro-Diálogo sobre Masonería y Cultura que tendrá lugar en La Laguna y que incluye un curso con una serie de conferencias, dirigidas por el profesor Manuel de Paz, en las que participará un nutrido grupo de expertos, así como la proyección de una película en el Teatro Leal con fines benéficos y un concierto sobre Mozart y la música masónica universal. El objetivo es recuperar una parte de la memoria de la ciudad, así como de las personas vinculadas a la masonería y sus conexiones con los distintos ámbitos del mundo de la cultura dentro y fuera de las islas.

Fernando Clavijo subrayó que se trata de "una exposición sin precedentes, tanto por su relevancia histórica como por su interés social que contribuirá, sin duda, a que la población tenga un mayor conocimiento sobre la importante actividad de la Masonería, desterrando falsos mitos e inexactitudes construidos, como ocurre siempre, desde la desinformación". Asimismo, el alcalde, agradeció la colaboración a otros organismos como el Gobierno de Canarias o el Cabildo de Tenerife que han apoyado el programa.

En la exposición se recrea un taller o templo masónico con sus ornamentos característicos, con el fin de hacer que el visitante pueda adentrarse en la parte más recóndita del mismo, para ayudar a entender el trabajo que en él se realizaba en el pasado y se realiza en la actualidad, dirigido al estudio y a la transmutación del ser humano. La exposición incluye también algunos de los objetos, herramientas y documentos utilizados durante siglos por los masones, en la realización de trabajos simbólicos y filosóficos.

Pero, además, ofrece por primera vez al público diversa documentación masónica que procede de distintas logias canarias, así como también talleres de Filipinas e Iberoamericanos, documentos que proceden originariamente de diferentes archivos particulares y que se encuentran depositados en el Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife, en el 'Fondo Manuel de Paz".

PRESENTACIÓN LIBRO SOBRE DOCUMENTACIÓN MASÓNICA

El acto sirvió también para presentar un libro titulado 'Desvelando Secretos. Documentos de la Masonería en Canarias', editado por el Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife, dentro de la política desarrollada por la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Gobierno de Canarias, de potenciar la divulgación de nuestro Patrimonio Documental común.

La obra que, a su vez, refleja la exposición del mismo título que tuvo lugar en el citado Archivo el pasado año, reproduce un número importante de documentos masónicos, generados o recibidos durante el siglo XIX y XX por distintas Logias Canarias, todos ellos pertenecientes a la Colección Documental Manuel de Paz Sánchez, depositada en ese Archivo por el profesor del mismo nombre, Catedrático de la Universidad e La Laguna y destacado especialista en la historia de la Masonería.

En el libro se incluyen, asimismo, estudios alusivos al tema del expresado profesor, y de otros destacados estudiosos nacionales sobre la materia, como Pedro Álvarez Lázaro y Ascensión Tejerina.

CINE CON CARÁCTER BENÉFICO

Por otra parte, el cine también estará presente en este encuentro sobre Masonería y Cultura. Así, el viernes 14 de mayo, a las 21.00 horas, el Teatro Leal acogerá la proyección de la película "Los hijos de la Viuda", cuyo recaudación tendrá fines benéficos que el Ayuntamiento de La Laguna destinará a los comedores sociales del municipio. Ciclo de conferencias

Posteriormente, entre el 17 y el 21 de mayo, de 19 a 21 horas, se celebrarán una serie de conferencias dentro del curso dirigido por el profesor Manuel de Paz. Intervendrán los expertos Manuel Hernández González, Francisco Macías Martín, Adolfo Arbelo García, Rafael Padrón, Domingo Luis Hernández, Ascensión Tejerina, Enrique Ureña, Pedro Álvarez Lázaro y el propio Manuel de Paz.

Se abordarán temas que relacionan la masonería con diferentes ámbitos de la cultura como la Literatura o la Música y se profundizará en la masonería en Canarias, la nueva era de La Laguna, el lagunero Diego Correa y la masonería americana o la documentación del Archivo Histórico Provincial, entre otros.

Además, el miércoles 19 de mayo, a las 20.00 horas, se celebrará un concierto a cargo de un cuarteto vocal que interpretará composiciones de música masónica española y universal de Mozart.

Por último, el sábado 22 de mayo, en horario de mañana, el director del curso, el profesor Manuel de Paz, así como el comisario de la exposición, Javier Bonales, y el semiólogo, experto en semiología masónica, Enrique de Vicente, llevarán a cabo un panel explicativo de los materiales expuestos en la muestra expuesta en Santo Domingo.

martes, 13 de abril de 2010

La ‘caza de brujas’ sevillana

Más de 7.000 sevillanos fueron procesados tras la Guerra Civil por su ideología.

Fuente: elCorreoweb
Juan Blanco, Sevilla

En provincias como Almería o Granada el archivo de expedientes está prácticamente íntegro. En Sevilla no. "Nos dicen que se perdió o se trasladó".

Tan sólo una docena de cajas, con 500 o 600 expedientes, constan a día de hoy en el Archivo Provincial de Sevilla de un total de "no menos de 7.000" sevillanos que fueron procesados por el Tribunal de Responsabilidades Políticas desde 1939 hasta la década de los sesenta.Una investigación en vigor trata ahora de dar forma a los datos existentes en las ocho provincias andaluzas. En Sevilla, el equipo encabezado por el profesor de la Universidad de Sevilla Leandro Álvarez Rey ha dado a conocer ya los primeros datos de un monográfico que verá la luz a final de año.

"Una impresionante y minuciosa caza de brujas". Así define el investigador el proceso de represión franquista iniciado tras la Guerra Civil con la ley de Responsabilidades Políticas y la ley de Represión de la Masonería y el Comunismo.

Estas leyes tenían en común un rasgo: su carácter retroactivo. De esta manera, se estableció octubre de 1934 como momento de aplicación de la ley, precisamente la fecha en la que una coalición de izquierdas se alzó con el gobierno de la República.

Esta "monstruosidad jurídica", en palabras del profesor Álvarez, provocaba que la ley no se parara "aunque el encausado hubiera fallecido". La responsabilidad recaía, pues, sobre los descendientes.

Sin embargo, la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo albergaba un elemento diferenciador: no contemplaba la pena de muerte, a pesar de la insistencia de Franco en que el castigo estuviera incluido. Sus asesores le obligaron a desistir por el carácter prestigioso de la institución masónica.

"No iba a ser muy bien entendido fuera de España". A pesar de ello, al menos medio centenar de masones fueron fusilados al comienzo de la Guerra Civil. "En la inmensa mayoría de los casos", según Álvarez Rey, fueron asesinados "por su relevancia política o sindical o por la importancia de los cargos desempeñados". "Probablemente sus ejecutores desconocían el dato de que eran masones".

Sevilla es uno de los lugares donde menos información original se conserva, pero aquí es donde el Boletín Oficial de la Provincia se convierte en herramienta esencial.

"Todos estos procesamientos tenían que ser publicados", aunque los datos relativos a los expedientados se limitan muchas veces al nombre, apellidos y su localidad de procedencia.

De estas 7.000 referencias, "varios centenares" corresponden a personas condenadas a penas de 12 años y un día de encarcelamiento. "No fueron tampoco escasos los condenados a penas de 16, 20, 25 y hasta 30 años". Pero la condena recaía sobre toda la familia.

Como muchos de los inculpados habían sido ya fusilados, o bien lograron exiliarse de forma permanente, el pago de las penas correspondía a sus familiares.

De entre los pocos expedientes recuperados hay alguno llamativo, como el de un falangista que recibió la notificación de una multa por el procesamiento de su padre: "Respondió diciendo que la multa la pagara su hermano, que para eso era rojo".

Las sanciones por responsabilidad política iban desde el destierro hasta la inhabilitación absoluta o parcial o la multa, penas que podían verse reducidas a través de la delación.

"La inmensa mayoría de los masones se negaron a delatar a sus compañeros o hermanos". Ahora la reparación material se antoja imposible, puesto que los delitos han prescrito. La moral, tampoco: "La ley de Recuperación de la Memoria se ha olvidado de los masones".

martes, 30 de marzo de 2010

LAS LOGIAS DEL SIGLO XXI - ALGUNAS REFLEXONES EN TORNO A DANIEL BERESNIAK

Tenida Theorema 2010 Oriente de Bruselas
Valentín Díaz Marijuan
V.•. M.•. QQ.•. HH.•. y Queridos Amigos,
Creo que no sería justo empezar la lectura de esta plancha sin tener un recuerdo para los HH.•. belgas que hace 37 años, en 1973, levantaron columnas en Oropesa del Mar con el objetivo de ayudar a la reconstrucción de la masonería española, dejada en ruinas por la obsesiva persecución de la dictadura del general Franco.
Clandestina y generosamente, contribuyeron de manera significativa a nuestra realidad actual, a la que podemos y debemos diseccionar críticamente, pero que no deja de ser una realidad estimulante y muy lejana de aquel páramo, todavía envuelto en las tinieblas del franquismo.
Aquella logia, con un nombre tan masónico como el de “La Luz”, se integró luego en la Gran Logia Simbólica Española (G.•. L.•. S.•. E.•.) y desde el Or.•. de Oropesa se trasladó al Or.•. de Gante, donde ejerce su papel de Embajadora ferviente de la idea de una Masonería Universal.Nuestra logia hermana “La Luz” es un verdadero Centro de Unión y de acogida fraternal, para masones de cualquier Obediencia. Su acendrado carácter liberal y adogmático influyó en la orientación de la G.•. L.•. S.•. E.•. El espíritu que anima a nuestros HH.•. de la R.•. L.•. La Luz me parece ejemplar y es una muestra de la sabiduría, la fuerza y la belleza que han jalonado la historia de la masonería belga.
No voy a pretender ahora realizar un panegírico de la gran tradición que atesoran los masones de los orientes belgas. Pero creo que ni yo ni los hermanos españoles que hoy nos encontramos aquí podemos dejar de sentir y de expresar la emocionada alegría de estar en este momento, junto a QQ.•. HH.•. belgas, decorando las columnas de este templo del Gran Oriente de Bélgica.Ahora bien, esta referencia inicial no sólo es justa; creo que es también oportuna, porque, como podremos ver más adelante, las reflexiones en torno a Daniel Beresniak que hoy voy a leer (bajo ese título-paraguas de “Las Logias del siglo XXI”) creo que participan, precisamente, de ese espíritu que anima a nuestros QQ.•. HH.•. de “La Luz”.
Muchos masones españoles no conocen, seguramente, la obra de Daniel Beresniak, que, sin embargo, tiene una cierta influencia, o mejor dicho, una influencia cierta en la masonería liberal española. Para empezar, y sin ir más lejos, en esta Logia de Estudios “Theorema”, donde HH.•. como Javier Otaola o Jose Luis Cobos cultivan el pensamiento masónico de Daniel Beresniak, reconociendo su fecunda y esclarecedora influencia. Yo conocí la obra de Beresniak a través de la recomendación que me hizo en su día Javier Otaola. Excelente recomendación que sólo puedo agradecer recomendando a mi vez la lectura de sus libros; eso sí, recordando lo que Beresniak advierte al lector que se identifica con sus opiniones.
“¡Atención! –dice Beresniak- No hagas de nuestro discurso una verdad absoluta, y de esta verdad una ortodoxia. Nuestro discurso esclarece. Tiene esa pretensión. Pero no esclarece todo. Para esclarecerlo todo debe asociarse, a la fuerza, a todos los demás discursos, diferentes e inversos” (Fin de la cita)
Daniel Beresniak, muerto en la noche del 26 de Abril de 2005 tras haber asistido a una Tenida en la que se festejaron sus cincuenta años de vida masónica, nació en París en el seno de una familia judía proveniente de Ucrania.
Psicoanalista, lingüista, fervoroso aficionado a la Filosofía y a la Historia, maestro masón del Gran Oriente de Francia, hombre de una vasta y cimentada cultura, es autor de cerca de cuarenta libros, en su mayor parte divulgaciones y ensayos sobre masonería.
Es, desde luego, uno de los nombres más referenciales de la bibliografía masónica y su figura se inserta en esa extraordinariamente fértil tradición del ensayismo masónico francés, en el que nombres como los de Oswald Wirth, Jules Boucher, Paul Naudon o Edouard Plantagenet son ya clásicos, y en el que una pléyade de autores continúa enriqueciendo y aportando luz a la gran familia masónica universal.Libros como ´”Ritos y símbolos de la francmasonería“, “Lo secreto y lo compartido”, “El espíritu de la geometría “ o “El juego de Hermes” me han cautivado por su maravillosa y radical libertad de espíritu, por su rigor conceptual e histórico, por el hermoso aroma de fraternal bonhomía que desprenden y que se compadece perfectamente con una mirada crítica, es decir con una mirada que no se conforma, que quiere siempre “ir más lejos” y quiere, desde luego, “unir lo disperso”, el viejo principio masónico que nos viene de los mitos y que es, para Beresniak, el principio del conocimiento y el proyecto del masón.

De los libros de Daniel Beresniak hay uno, titulado “Demain la Franc-Maçonnerie” (“Mañana la Francmasonería”) que es la mejor reflexión, y la más moderna, que yo, personalmente, haya leído hasta ahora sobre nuestra Orden, y que a su interés para los masones une su carácter de magnífica introducción, así lo creo, para todos aquellos que quieren acercarse o conocer lo que es y pretende ser la Francmasonería.
En ese libro he buceado y ahora lo utilizo como eje referencial de las reflexiones o consideraciones que he querido reflejar en esta plancha, cuyo título puede llevar a confusión porque, quizá, alguno de entre vosotros espere una exposición, que únicamente podría ser doctrinaria y por tanto excluyente a más de pretenciosa, sobre cómo serán o deberían ser las logias en este siglo en el que nos encontramos, y cuyos primeros pasos ya los estamos viviendo; yo diría que los hemos vivido lo suficiente para sentir que sí, que definitivamente estamos en los albores, no de un nuevo siglo, sino de mutaciones sociales, económicas y políticas, que ya empezaron a aflorar en los últimos tramos del siglo XX. Mutaciones sustanciales, de cambio de época. Y, como en todas las mutaciones, lo viejo se resiste a morir y lo nuevo no termina de nacer.
“L´esprit du temps”, el espíritu del tiempo que vivimos, utilizando esa expresión tan francesa y tan cara a Beresniak, es, en mi opinión, el de la incertidumbre, la confusión, la intolerancia, el fanatismo, el miedo, en definitiva, que impregna nuestras sociedades, que aparecen subyugadas al dinero, utilizado con cínico egoísmo, como valor fundamental.
Pienso que desde finales de los años 70 se ha llevado a cabo una especie de “contra-revolución conservadora”, evidenciada entonces con personalidades emblemáticas como Ronald Reagan o Margaret Thatcher, en el plano político, y Karol Woytila o el ayatolah Jomeini, en el ámbito religioso.
A los antiguos enfrentamientos Este-Oeste y Norte-Sur, se ha ido uniendo así esa confrontación, nueva y vieja a la vez, que podríamos llamar Laicidad versus Fundamentalismo, cuya carga de profundidad tiene una enorme dimensión, espacial y temporal. La contra-revolución conservadora tiene su paradigma actual en el desafío a la laicidad oficial en los países europeos, impensable hace solo una generación.
Es en esos años, precisamente, cuando empieza Beresniak a publicar sus libros; desde 1975, aproximadamente, hasta 2005, año de su muerte, aunque han seguido apareciendo algunos títulos póstumos. Tuvo tiempo, pues, Beresniak, para contemplar el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, ese icono del terror que marca indefectiblemente el comienzo del nuevo siglo.

Pudo ver también Beresniak la invasión de Irak, mucho más que un error político: una ignominiosa barbaridad que continúa sembrando de cadáveres las tierras que fueron origen de nuestra civilización, que desestabilizó aún más a una región explosiva, que provocó fracturas internacionales de gran calibre y que dio la puntilla, en mi opinión, al todavía vigente esquema organizativo de Naciones Unidas, que era ya un organismo renqueante y necesitado de profundas reformas, y que desde entonces creo que está definitivamente desprovisto del crédito referencial que es la razón de su existencia. Añadamos a este panorama la catastrófica debacle financiera en la que ahora estamos inmersos, y cuyos efectos futuros pienso que serán bastante más considerables que los que hoy podemos percibir.
A velocidad inusitada se producen cambios geopolíticos, sociales y económicos de gran magnitud. Han aparecido con fuerza los que ya se sabía que serían los nuevos actores que van a marcar el desarrollo de, al menos, la primera mitad del siglo: China, en primer lugar, la Unión India, y Brasil, que junto a Rusia forman el llamado BRIC.
Vivimos una época preñada de amenazas, en el que el desafío más importante es lograr que nuestro planeta pueda seguir siendo habitable, lo que obligará necesariamente a cambios de gran calado. Todo este desconcierto generalizado es caldo de cultivo, como es fácil entender, de toda laya de profetas y oportunistas. Tiempos idóneos para la demagogia y el populismo.
La mediocridad, la deshonestidad y la falta de escrúpulos de tantos de nuestros políticos de hoy, son aprovechados para desprestigiar a la Democracia y a la propia actividad política, sin darse cuenta que a esa mediocridad, a esa falta de honradez y escrúpulos colaboramos todos, con nuestro alejamiento del ágora o con nuestro desprecio. No somos mejores que nuestros políticos, que no son, que no puedes ser, en una sociedad democrática, otra cosa que el reflejo de la propia sociedad, es decir de nosotros mismos.
Estamos en Europa, la cuna de la Francmasonería y de la Ilustración. Una Europa que se encuentra ante la disyuntiva fundamental: progresar o estancarse. Y lo que se estanca, se desnaturaliza y muere. La Unión Europea se ha ido construyendo en un tiempo asombrosamente rápido para la gigantesca envergadura del proyecto. Como en toda empresa humana hay crisis derivadas de su propio desarrollo que exigen ajustes y replanteamientos.
Pero ahora, no sólo está huérfana de liderazgo, está huérfana de eso que en el lenguaje político llaman “hoja de ruta”, es decir, de un proyecto que impulse a la Unión por el único camino posible: el de más unión. Los egoísmos nacionales y los reaccionarismos, cada vez más agresivos, junto a la ausencia de una necesaria iniciativa política que esté a la altura del desafío, no pueden ser nunca buenos augurios.
Permitidme leeros la parte final de un artículo de Lluis Bassets, director adjunto del diario español “El País”, titulado “La Europa suicida”, y que está impulsado por la virulenta expulsión de inmigrantes africanos de Calabria, en esa Italia, dice Bassets, que una vez más marca el camino “con frecuencia, leo textualmente, para lo mejor: el Renacimiento. También para lo peor: el fascismo”. El artículo apareció hace dos meses y esa parte final dice así:
“El problema central con el que se enfrenta Europa es el de construir un modelo eficaz, respetuoso y civilizado de integración de sus inmigrantes, que permita absorber la mano de obra necesaria para mantener su riqueza, sus valores y formas de vida y sobre todo el Estado de bienestar. Éste es el reto que plantea un mundo cambiante, en el que las próximas cuatro décadas contemplarán cómo Europa se encoge de forma drástica respecto al resto del planeta, tanto en su demografía como en su producto interior bruto y no digamos ya en su capacidad de acción política, merced esta última a su ya proverbial indolencia.
En el mes de Enero, China ya ha superado a Alemania como primer país exportador y a Estados Unidos como primer mercado automovilístico del mundo. Durante 2010 puede superar a Japón en cifras de PIB, convirtiéndose en la segunda economía mundial detrás sólo de EE UU. En las cuatro próximas décadas Europa perderá a espuertas peso, riqueza y poder no sólo en relación a China sino a Brasil e India. Según ha señalado Felipe González, en un adelanto de sus reflexiones sobre el futuro del continente, necesitaremos para 2050 nada menos que 70 millones de trabajadores inmigrantes nuevos.
Frente a estos cambios radicales, la reacción digamos que espontánea de la población europea es conservadora y defensiva: ante la pérdida de peso y centralidad, la pluralidad y la diferencia, atrincherémonos en nuestra identidad e ideología. La lista es larga: el referéndum suizo contra los minaretes, la prohibición francesa del velo en las escuelas, el discurso de Ratzinger en Ratisbona, el ascenso de partidos xenófobos, las modificaciones en las leyes de asilo e inmigración, o la hostilidad francesa y alemana al ingreso de Turquía en la UE. Como resultado, la imagen de una Europa fortaleza, que expulsa y criminaliza a sus inmigrantes, está pegando fuerte, mucho más de lo que se percibe desde la propia Europa, en todo el resto del mundo.
Contrariamente a lo que dice el manual progresista al uso, el suicidio de Europa no es la aplicación de un proyecto de extrema derecha. O no sólo. La tierra donde crece son las tensiones y dificultades que sufren, sobre todo, los más desasistidos: en Calabria hay también una guerra entre pobres. Desde los suburbios franceses lepenizados hasta los parados calabreses que la 'Ndrangheta manipula, la base social más genuina del populismo y de las pestes negras del signo que sea son siempre los menos favorecidos. Luego está el abono que los hace crecer: ese Estado ausente, corrupto y privatizado. Y una lluvia fina mediática hecha de antiprogresismo, incorrección política y comunitarismo occidental disfrazado de universalismo.
Al fin lo que tiramos por la borda son los valores genuinamente europeos, las ideas de la Ilustración que han sido hasta ahora la tracción de la modernidad occidental. Por este camino, primero perderemos el alma, pero después lo perderemos todo, Estado de bienestar incluido” (Fin de la cita) Cita larga, disculpadme.
Pero nos encontramos en la capital política de la Unión Europea y me parece muy oportuno abundar en lo que tan directamente nos afecta. Está claro que las grandes utopías de los siglos XVIII y XIX, nacidas del espíritu de la Ilustración, han quedado, o al menos, aparecen arrumbadas, y las libertades y conquistas igualitarias alcanzadas tanto en ese período como en el siglo XX, se están viendo sometidas a formidables embates.
El espíritu de la Ilustración, el “sapere aude” de Kant, el “atrévete a saber”, a servirte de tu propio entendimiento, ese espíritu que puede remontarse hasta Sócrates y que nunca ha dejado de soplar a través de los siglos, es el espíritu por el que respira la Masonería. No voy a extenderme en este apartado, que fue, precisamente, el tema que ocupó la Tenida del año pasado de esta R.•. L.•. de estudios, celebrada al Or.•. de Lisboa, y sobre la que disertó el H.•. Javier Otaola en una estupenda plancha. A ella me remito. Y a su afortunada expresión de “Ilustración escarmentada”, porque no debemos ni podemos olvidar nunca las terribles lecciones del pasado, y en primer lugar las que tenemos más cercanas, las bárbaras carnicerías del siglo XX.
Todo ese extenso escenario que he descrito sobre las mutaciones que estamos viviendo desde el tramo final del siglo XX, acentuadas por los acontecimientos que han marcado esta primera década del nuevo siglo, ofrece, pues, motivos más que inquietantes de preocupación; y más sobrecogedores aún si tenemos en cuenta las lecciones pretéritas.
“Hoy tenemos la prueba – dice Beresniak – de que que ningún discurso razonable puede resistir la fuerza de los mitos, sobre todo durante los períodos económicamente difíciles. El miedo al mañana favorece la regresión, y bajo su delgada pátina de civilización, el hombre depende aún de una estructura mental arcaica, poblada de fuerzas obscuras que hacen de él un bárbaro....
Pero los sucesores de los “ilustrados”, los racionalistas, no han refinado desde el siglo XVIII su opinión sobre los mitos. Para ellos, un mito no es más que una fábula sin interés y piensan que mostrarlo como tal lo hará desaparecer. Gracias a este error corremos el riesgo de experimentar una regresión a la barbarie, agravada por los medios técnicos actuales” (Fin de la cita)
Yo creo que la vida es un conflicto permanente, y por tanto un reto que debemos aprender a resolver cada vez mejor. Vivir es peligroso, o como escribe Beresniak : “Vivir es estar amenazado por la muerte y todo comienzo anuncia un fin. Siempre hay excelentes razones para tener miedo. No se trata de burlarse de ese miedo. Al contrario, conviene, si queremos sobrevivir, tomar muy en serio los peligros y no escatimar los medios para prevenirlos” (Fin de la cita)
Hay que huir, pues, de los catastrofistas y de los que Beresniak denomina turiferarios del pasado, y denunciar la utilización de las amenazas reales en beneficio de las ideologías totalitarias.
“Nosotros, francmasones de hoy, de ayer y de mañana, vemos en el totalitarismo el mal supremo, recuerda Beresniak. Nuestro trabajo consiste en matar en nosotros mismos el hombre viejo, el que cree que sabe y, que de esta forma, reacciona en lugar de actuar, para generar el hombre libre que sabe que cree y que, de este modo, aprende a actuar verdaderamente.
” Beresniak resume de modo certero el objetivo del francmasón con esa afortunada expresión de “actuar en lugar de reaccionar”, que es mucho más expresiva en lengua francesa: “agir au lieu de réagir”.
Es posible que en este punto de mi disertación, algunos de vosotros os preguntéis si esto es una plancha sobre Masonería y Logias o un discurso político. Y quizá se os esté apareciendo, virtualmente, el aviso de que en Logia no se puede hablar de política ni de religión. La Masonería es un Centro de Unión, como sabemos todos. Las discusiones políticas y religiosas que dividen al mundo profano no pueden tener cabida en Logia.
Eso quiere decir que en Logia no se permiten discusiones partidistas o ideológicas, debates entre creyentes de diferentes religiones o entre creyentes y no creyentes, pero no quiere decir, y así lo entiendo yo y muchos otros masones, que en Logia no se pueda reflexionar, intercambiar ideas o pensamientos sobre lo que nos concierne como personas y como ciudadanos. Al contrario.
¿Es una discusión religiosa, por ejemplo, reflexionar en Logia sobre la laicidad? No solamente no lo creo, sino que pienso que la laicidad debe seguir siendo, con la misma o mayor fuerza que lo ha sido en los siglos XIX y XX, un elemento permanente de intensa reflexión en las Logias. ¿Cómo no lo puede ser ante las amenazas a las que me he referido en la parte inicial de mi exposición?
Esas amenazas cobran en España un carácter singular, por la brutal agresividad de la jerarquía de la Iglesia Católica Española, que fiel a su papel inquisitorial y dogmático, pretende imponer a la sociedad su ultra-derechismo y los privilegios de los que ha gozado en el pasado. La violencia verbal de arzobispos como el de Granada cuando afirma que “si la mujer tiene derecho a abortar, el hombre puede entonces abusar del cuerpo de la mujer” es la muestra de una intolerancia fanática rayana con la criminalidad.
¿No entra en el ámbito de la Logia reflexionar, exponer posiciones, intercambiar ideas, sobre los problemas y los desafíos políticos, económicos, sociales de nuestras sociedades? Hablemos más concretamente ¿es lícito en Logia plantear, por ejemplo, la desaparición de los paraísos fiscales? ¿Es eso discutir de política? ¿Se trata de un asunto partidista o de algo que afecta a la inmensa mayoría de la población del planeta?

No hace mucho tiempo comenté a un dirigente socialista que ante la falta de un discurso alternativo de la izquierda, mi opinión es que ésta debería plantearse y abordar no programas máximos propios de ideologías, es decir de universos cerrados, sino de un pequeño ramillete de grandes desafíos que supongan cambios profundos que nos hagan avanzar hacia una sociedad más libre y más igualitaria. Y le dije que, para mí, la eliminación de los paraísos fiscales constituía un reto, capaz, por sí solo, de propiciar un cambio radical del mundo en el que vivimos.
Cuando el movimiento obrero del siglo XIX se planteó que había que empezar a construir un sistema de seguridad social para los trabajadores, pocos creyeron que aquello fuera posible. Sin embargo, después de la segunda guerra mundial, y de muchos años de luchas y reveses, aquella idea se hizo realidad y hoy, a pesar de la regresión a la que pretende llevarnos la contra-revolución conservadora, nadie se imagina un mundo sin seguridad social pública.
¿Somos capaces de imaginar un mundo sin paraísos fiscales? ¿Nos damos cuenta de la magnitud que ello supondría, de sus enormes consecuencias económicas y sociales? Yo no puedo ni quiero imaginar una sociedad que asuma resignadamente el presente y no se embarque en la lucha para que un día desaparezcan los paraísos fiscales. Podría ser fácil. Bastaría la voluntad política de los dirigentes de un reducido grupo de países poderosos, pero sabemos que eso no es fácil, que probablemente debe hacerse de forma progresiva, que no quiere decir complaciente o parcial. Pero, en cualquier caso, me parece un reto fundamental para un mundo mejor.
Hoy, los masones nos enorgullecemos de aquellos hermanos francmasones que hicieron posible, o que contribuyeron a hacer posible, los Derechos del Hombre, la Laicidad del Estado, el mutualismo, la abolición del esclavismo y otras grandes realizaciones. Pues bien, a mí me gustaría que los masones del siglo XXII pudieran enorgullecerse de que sus hermanos del siglo XXI contribuyeron a eliminar los paraísos fiscales, a eliminar el uso militar de la energía atómica, a generalizar la denominada responsabilidad social empresarial, a establecer un nuevo modelo de desarrollo compatible con el equilibrio ecológico del planeta, a establecer un sistema internacional de regulación y control de los mercados financieros, a convertir Europa en una nueva entidad política federal unida económica y socialmente y a la creación de un sistema de gobernanza mundial dentro de una nueva organización de las Naciones Unidas. ¿Es esto una discusión política?
En opinión de Beresniak y le cito textualmente: “No es la política en sí la que es perjudicial para la Enseñanza masónica. Lo que es perjudicial es la obsesión por la política. Lo es la idea de que la política es la única vía, la única actividad que justifica la existencia de una Logia. Allí donde se vive esta obsesión, allí donde la política es reconocida como el único camino, es imposible brillar. Esta imposibilidad se hace evidente en cuanto se examina el comportamiento de un ser humano totalmente involucrado en la política. Tiene que integrarse en un aparato del que se convierte en prisionero.” (Fin de la cita)
El transcurso del tiempo ha evidenciado que la estructura de los partidos políticos ya no se corresponde con los profundos cambios sociales y la revolución tecnológica que se ha operado en nuestros días. Los partidos y el parlamentarismo continúan siendo imprescindibles, pero el carácter y las formas de participación política están modificándose con rapidez. Demasiada gente lo fía todo a los líderes políticos, que son necesarios como expresión de corrientes organizadas de opinión, y en algunos casos, como el de Gandhi, Mandela y Martin Luther King, son referentes sociales y morales, pero que no deben hacernos orillar nuestros deberes como ciudadanos.
El severo descenso a lo largo de este siglo de la importancia política y económica de una Europa demográficamente distinta ¿Cómo va a afectar a la Masonería, que tiene un carácter universal pero que lleva el indeleble sello de la Europa en la que se constituyó? ¿Cómo podrá extenderse nuestra Orden entre los nuevos grandes actores que van a protagonizar este siglo XXI?
Otra pregunta: ¿Que dimensión pueden cobrar las nuevas tecnologías, en especial Internet, en el trabajo masónico y en el desarrollo de la propia Masonería?
Es evidente que yo os estoy hablando desde una postura asumida de masón liberal y adogmático, utilizando esa terminología habitual entre nosotros. No quiero hacer circunloquios y diré claramente que, en mi opinión, la masonería anglosajona es un estilo declinante. El propio Beresniak señalaba, hace quince años, que el número de masones se había estancado en Inglaterra y disminuía claramente en los Estados Unidos, y pronosticaba, extrapolando tendencias, que el estilo masónico anglosajón, todavía mayoritario en efectivos, sería ya minoritario en esta primera década del siglo XXI. Yo no sé si, efectivamente, ese pronóstico se ha cumplido, ni me parece tampoco determinante que haya sido así o no.

Lo que sí me parece importante señalar es que, en mi opinión, ninguna Obediencia puede arrogarse el derecho a excluir a otras Obediencias regularmente constituidas. No me parece que resulte lógico, ni justo, leer las Constituciones de Anderson en el siglo XXI con los condicionamientos sociales de hace trescientos años. Cegar caminos es negarse a “ir más allá”, cerrar opciones, no evolucionar.
“Los jóvenes – dice Beresniak y leo textualmente – no se interesan en una asociación que rehúsa abordar los problemas fundamentales, que sólo se manifiesta por medio de la filantropía y que consagra mucho tiempo a frívolas mundanidades” (Fin de la cita)
Las Logias del siglo XXI no creo que puedan ser ajenas al espíritu de su tiempo. No lo fueron, así lo pienso, las Logias en el siglo XVIII, ni en el XIX, ni en la primeras décadas del siglo XX. No voy a hacer ahora, ni soy yo una persona indicada para ello, análisis alguno de la realidad masónica de la segunda mitad del siglo XX. Entre otras poderosas razones, porque en España esa realidad simplemente no ha existido hasta que hace treinta años comenzara la lenta y difícil, aunque también ilusionada y apasionante, reconstrucción de la Francmasonería en nuestro país.
Y curiosamente, sin que haya relación de causalidad, pero sí de feliz casualidad, el renacer de la masonería española ha coincidido en el tiempo con lo que a mí me parece una feliz agitación de la Masonería en la Europa continental. En los últimos años del siglo pasado y en esta primera década del presente, las noticias que llegan de Francia indican que en ese país tan referencial, la Masonería está de nuevo sumando efectivos.
Sabemos bien que la cantidad no significa necesariamente calidad masónica, pero es un índice siempre positivo, porque muestra que la Masonería continúa siendo un polo de atracción. A mí, como supongo que a vosotros, me parece lógico que así lo sea. Lo que me parece menos lógico es que no lo sea en mayor medida. Porque yo creo que, en esta época de turbulencias y de cambios, hay muchos hombres y mujeres que desean un marco de referencia en el que primen los elementos primordiales de la vida humana y de nuestro cosmos, y los valores universales que elevan la dignidad de las personas y buscan el progreso de las condiciones de la existencia humana.
Son personas que no permanecen indiferentes a los enigmas de la vida y de la existencia, que quieren progresar moral e intelectualmente, cultivar la tolerancia y el respeto a los demás, desarrollar sus facultades sin manipulaciones ni prejuicios, y poner así su grano de arena para mejorar un mundo que camina impetuosamente hacia una globalización a la que le faltan principios y símbolos integradores, un mundo que lo banaliza todo, incluso la violencia.
El simbolismo masónico, cuyo “metalenguaje” trasciende los idiomas y busca “unir lo disperso”, tiene una potencialidad extraordinaria, y nosotros estamos convencidos de que no ha perdido su fuerza, su vigor, su capacidad esclarecedora y educativa. Al contrario, yo, particularmente, pienso que cada vez en mayor medida puede atraer a muchos de esos hombres y mujeres, que desean un marco de referencia en el que puedan desarrollar la mejor versión de sí mismos, que diría nuestro H.•. Javier Otaola.
Sin embargo, sigue habiendo muchos, demasiados, que lo ignoran, otros que lo consideran simplemente caduco o que les resulta extravagante o lejano, y abundan los que lo perciben como cultivador de prácticas ocultistas poco dignas de confianza. Por no hablar de quienes lo ven como una secta o con el estereotipado cliché de la conspiración. Hablo, fundamentalmente, de la situación en España.
De esta situación, alguna responsabilidad, sin duda, tenemos los propios masones. Creo, sinceramente, que estamos demasiado constreñidos por un secretismo y una coraza separadora del mundo profano que tiene diversas explicaciones comprensibles, pero que también se debe, en mi opinión, a interpretaciones reductoras de los “misterios y secretos” de la Francmasonería.
“La exposición a la luz es beneficiosa para la Masonería por más de un motivo - afirma Beresniak - Permite responder a las calumnias y a la propaganda totalitaria. Permite obtener nuevos adeptos. Permite, en fin y sobre todo, ocuparse de ella misma, formular un pensamiento específico y enriquecerse de manera que tenga honorablemente su lugar en el mundo de las ideas.
Cuando se expone al público despierta más atención que cuando se disimula. Se cuida y se presta atención a lo que se dice. Rápidamente se siente la obligación de renovarse. Así pues, se trabaja más y mejor. Cuando se dicen cosas entre íntimos y al abrigo de las indiscreciones, las burradas no tienen importancia; uno se puede abandonar a la mediocridad y a la repetición de las mismas trivialidades. No ocurre lo mismo cuando se participa a la luz del día en un debate de ideas.
Los valores humanistas deben ser no sólo defendidos, sino también divulgados. En todos los campos de la actividad humana, los masones han de facilitar un esclarecimiento útil. El contenido de la Enseñanza masónica invita a ello y se enriquecerá ella misma por medio de esta acción.” (Fin de la cita)
Antes indicaba que os estoy hablando desde una posición asumida de masón liberal. Pero también he grabado esta plancha desde una doble y creo que beneficiosa perspectiva. Por un lado, la de ejercer mi actividad masónica en esa universalidad concreta que es España, donde la persecución y práctica desaparición de la masonería durante cuarenta largos años ha tenido, pienso, una consecuencia positiva: la masonería española tiene muy pocas hipotecas.
Es una masonería bastante modesta todavía, y quizás demasiado fragmentada, pero que ha logrado asentarse y, además, con buenas dosis de frescura y de espíritu libre, no exentas de trabajos hechos con seriedad y rigor. Con el añadido, como señalaba anteriormente, que su renacimiento coincide con una benéfica agitación en el seno de la masonería europea. Una masonería, pues, que invita al trabajo y a la ilusión, o, al menos, así me lo parece. Un buen punto de partida para nuestra actividad constructora en este siglo XXI.
Por otra parte, soy un joven masón encanecido y, pese a las lecciones del espejo, me gustaría pensar que la plancha también está grabada con una perspectiva, al menos, de juventud de espíritu, ya que es bastante más dudosa la juventud de las ideas expresadas.
Las logias del siglo XXI creo que requieren juventud, y no sólo la que se mide por la edad profana, pero, desde luego, también por ésta, porque el espíritu del tiempo en que vivimos no puede estar presente en nuestras logias si las nuevas corrientes culturales, de pensamiento y de costumbres que van llegando, a veces de forma vertiginosa, no forman parte de de nuestras logias y de nuestras reflexiones.
No creo que podamos conformarnos sólo con nuestras viejas prendas en las que tan a gusto y confortablemente nos encontramos, con esa calurosa fraternidad que, por otro lado, debemos seguir cultivando y profundizando, porque ser una fratría iniciática es precisamente lo que nos distingue y el elemento que nos hace progresar.
Pienso que los retos y desafíos que nos plantea este siglo nos obliga a tener también muy presente a la ciencia y a los científicos, cuyo papel, estoy convencido, va a tener una importancia creciente, al tiempo que la masonería puede dar nuevas perspectivas a los hombres y mujeres de ciencia. En este sentido, Daniel Beresniak recomendaba vivamente la lectura del libro de Paul Fayereband “Contre la méthode. Esquisse d’une theorie anarchiste de la connaisance” (“Contra el método. Esbozo de una teoría anarquista del conocimiento”).
He abordado esta plancha más como un ejercicio de divulgación que como la expresión del discurso elaborado y maduro, propio de un pensador. Por eso utilizo, abusando de vuestra paciencia, citas que alargan esta disertación. No he velado mis opiniones en todas aquellas vertientes o aspectos en los que creo tener una opinión formada, pero el objetivo ha sido más preguntarme que afirmar.
Abusaré, sin embargo, un poco más de vuestra paciencia para, en esta última parte de mi exposición, abordar brevemente algunos aspectos que yo creo que pueden marcar el devenir de las Logias masónicas del siglo XXI. En primer lugar la incorporación de las mujeres a la masonería, donde todavía son una presencia minoritaria.
Creo sinceramente que las Obediencias que nieguen la Iniciación masónica a los mujeres están condenadas a ser residuales. Yo no concibo una Francmasonería en el siglo XXI que no defienda y practique la completa igualdad de derechos de las mujeres. Eso no quiere decir, atención, que todas las Logias deban ser mixtas.
Me parece que el ejercicio primordial de la libertad exige que las Logias puedan ser masculinas, femeninas o mixtas, de acuerdo con las preferencias de cada masón o masona. Yo entiendo perfectamente que haya hombres que se sienten más cómodos trabajando entre hombres, al igual que hay mujeres que prefieren trabajar con otras mujeres. ¿Por qué no van a poder hacerlo con la misma libertad que quienes trabajamos en logias mixtas?
En este sentido, la llamada “triple opción” de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE), es decir la posibilidad de constituir logias masculinas, femeninas y mixtas, me parece la solución más lógica, más moderna y más inteligente. La condición que sí debe prevalecer, creo yo, es que cualquier logia debe acoger como visitante a cualquier masón o masona, independientemente de su sexo.
Ese mismo espíritu de apertura es el que también creo que debe prevalecer en las relaciones entre las diversas Obediencias. El espíritu fraternal y tolerante que hoy practican algunas logias de los autodenominadas “regulares”, haciendo caso omiso de las prohibiciones que imponen, en este sentido, sus órganos obedienciales, debería ser la práctica cotidiana de todas y cada una de las logias masónicas. Las Logias del Siglo XXI deberían estar abiertas a cualquier masón o masona, regularmente iniciado, independientemente de la Obediencia en la que está federada su logia de afiliación. Eso sólo puede redundar en beneficio de todos y cada uno de los masones, y en beneficio, en definitiva, de la propia Masonería.
Así pues, Libertad y Apertura, con mayúsculas pero también Pluralidad. “¡Que al Gran Arquitecto no le plazca que un día todas las Logias masónicas se federen en una sola Obediencia! – exclama Daniel Beresniak – ¡Qué desgracia, que empobrecimiento, que regresión trágica si todas las piedras más o menos brutas y más o menos pulidas se funden en un monolito!
La naturaleza progresa yendo de lo simple a lo complejo y desear la unidad es manifestar un gusto malsano por un pasado mítico.
A la unidad simplificadora y totalitaria – continúa Beresniak – oponemos nuestros votos por la unión en la diversidad. Que todas las Logias se abran a todos los visitantes. Que ninguna se cierre al compañero viajero. Pero que sea cada una de ellas un aspecto de la realidad masónica sin pretender abarcar toda esa realidad. Que cada color alumbre sin pretender ser toda la luz.” (Fin de la cita)Creo que los masones no debemos nunca de perder la mirada crítica. Para mí la masonería es, entre otras cosas, un ejercicio permanente de reflexión y crítica sobre uno mismo y lo que nos rodea, y eso incluye, desde luego, a la propia Masonería. En las Logias del siglo XXI pienso que se deberá reflexionar, con tanta seriedad como prudencia pero sin cortapisas ni prejuicios, sobre todo lo relativo a nuestra Orden, incluyendo aspectos como el propio “decorum” de las logias, excesivamente tributario de otras épocas. Con mucha probabilidad, el espíritu de nuestro tiempo nos pide también renovaciones estéticas que reflejen ese espíritu.
Nuestros rituales son nuestro maravilloso Tesoro. Son el simbolismo dinámico de la Masonería. Se han ido decantando y enriqueciendo a lo largo del tiempo. En nuestros Símbolos y Rituales creo que se encuentra la esencia de la Masonería. Por ello, si algo debemos tratar con suma prudencia son los rituales. Pero también pienso que no debemos verlos como algo intocable. No lo han sido en siglos anteriores y no deberían serlo en el futuro. Para ello me parece imprescindible el estudio riguroso de los propios Ritos y su historia, porque quizá sean éstos, en mayor medida que las propias Obediencias, las que definen los diversos estilos masónicos. Y nos ayudará también a descubrir que la diversidad de estilos supone un enriquecimiento de la propia Masonería.
Vuelvo a citar a Beresniak: “La Masonería no es monolítica. Su variedad les parece paradójica a algunos. De hecho la unanimidad la empobrecería. Las divisiones internas mantienen una efervescencia que sirve para el surgimiento de ideas nuevas.
.....Las contradicciones son indispensables. Una logia abierta al mañana busca la heterogeneidad y huye de la homogeneidad. No deja que se instale una ideología obligatoria. Trabaja las preguntas y no recibe respuesta alguna como definitiva. Está compuesta de racionalistas y de místicos, de pobres y de ricos, de intelectuales y de manuales, de simpatizantes de izquierda y de derecha, de ateos y de creyentes. Vive así la vocación esencial de la Orden masónica definida en las Constituciones: “La Francmasonería tiene como fin unir a personas que sin ella hubieran continuado ignorándose”. (Fin de la cita)
Si los últimos quince años han sido de intensas reflexiones en el seno de la Masonería, tengo la sensación de que los próximos quince años pueden estar marcados por un interés notable y creciente del mundo profano hacia nuestra Orden. No baso mi suposición en el hecho de que la masonería vuelve a estar “de moda” por el éxito de algunos best-sellers literarios y cinematográficos de los últimos años. Aunque éstos, con bastante probabilidad, son indicativos de que hay en nuestros días una atmósfera propicia de atracción por la masonería.
Lo que yo creo es que esa atmósfera puede ser una realidad más tangible según nos vayamos acercando al trescientos aniversario del nacimiento de la masonería moderna, importante acontecimiento que tendrá lugar dentro de tan sólo siete años, en 2017, y cuyos ecos se alargarán, con mucha probabilidad, al menos hasta 2023, en que se cumplirán los trescientos años también de la publicación de las Constituciones de Anderson, documento fundacional aceptado por todos los masones. Estos aniversarios pueden ser, por otro lado, una ocasión espléndida para la reflexión y el debate amplio y en profundidad del estado actual de la Francmasonería y sobre su papel en el Siglo XXI.
Es posible que confunda esas sensaciones, intuiciones o suposiciones con simples deseos, pero, en cualquier caso, creo que las Logias deben ser, y utilizo una denominación de Beresniak, “el lugar de la efervescencia y no el santuario de una verdad”.
“El trabajo del Masón – y sigo con Beresniak – consiste en viajar. Eso quiere decir devenir. La responsabilidad del Masón en la sociedad consiste en combatir, dentro y fuera de él mismo, la tentación de inmovilizar el devenir y que éste sea un eterno presente. Ir a otra parte, más lejos, moverse, buscar, es instaurar el devenir y por lo tanto crear.
Rehusar a pararse en el camino es el rechazo a inmovilizar un objeto del saber, sea el que sea, dentro de una definición cerrada. Rechazar que una forma sea definitiva es, simplemente, rechazar la idolatría. La última palabra no será nunca dicha mientras haya palabras que puedan ser dichas. No hay libro que contenga todo y que haga inútil cualquier otro libro” (Fin de la cita)
Apertura, Pluralidad, Juventud, Ciencia. Estos cuatro soportes he citado para las Logias del Siglo XXI. Sin embargo, el soporte fundamental, el que se identifica con la propia Francmasonería, es el espíritu de la Geometría.
Permitidme, de nuevo, citar a Beresniak: “El número, creación pura del imaginario, no existe como una cosa pero permite estudiar todas las cosas. El discurso matemático y geométrico excluye el principio de autoridad. Todo lo que se dice debe ser mostrado y demostrado.
El geómetra no dice: creo que la suma de los ángulos de un triángulo es igual a un ángulo llano porque yo lo sé y lo afirmo. La relación maestro-alumno está purificada de toda sumisión incondicional. El maestro debe, cada vez que habla, justificar sus palabras. Discutirlas no es menospreciarlas. Eso establece en el seno de la fratría la verdadera y sana igualdad.
La igualdad es compatible con el reconocimiento del hecho de que unos están más avanzados que otros y de que existen diferentes enfoques, diversas maneras de vivir, varios caminos. La igualdad se basa en la afirmación del derecho de todos a tener acceso al saber y también del derecho a discutir el contenido de ese saber y los métodos de su transmisión.
La igualdad reside en la afirmación de que toda “superioridad” y toda “inferioridad” son estados transitorios, de que todos los “Maestros”, en todos los sentidos del término, tienen el deber de conducir hasta los que aún no lo son, con el fin de proseguir la obra y de “ir más lejos”. El espíritu de la Geometría purifica a la escucha del espíritu de sumisión.
La balanza no figura entre las herramientas de los constructores. Eso quiere decir que sólo se juzgan los hechos y que se excluyen los juicios de valor. No se dice de un número o de una figura que pesa más, es decir que¨vale” más que otro. Todos son diferentes y todos son igualmente importantes porque si uno solo desapareciera, los demás no podrían existir. Así la Geometría enseña que la solidaridad y la igualdad son nociones justificadas por la pura razón y por la pura experiencia.
El geómetra junta la razón, la intuición y la imaginación. En él, todas sus facultades se desarrollan armoniosamente sin que ninguna de ellas se erija en “Reina”. Y el geómetra, como vemos, es también un filósofo y tiene algo que decir en el ámbito de la política.
La Geometría explora todos los espacios. No hay en Geometría lugares prohibidos o tabúes. Permite superar la aparente contradicción entre el deseo de participar activamente en los asuntos de la sociedad y el deseo de penetrar los grandes misterios siguiendo la “vía” iniciática.” (Fin de la cita)
Finalizo ya QQ.•. HH.•. y amigos. Una Logia masónica es un lugar privilegiado para la reflexión en libertad, sin temor alguno a no ser respetado, a no ser tratado como un igual. En ningún otro lugar puede alguien ser escuchado ya no con la paciencia que estáis demostrando, sino con la benevolencia fraternal con que lo estáis haciendo. Me impuse no aburrir, no ser doctrinario y no utilizar la fraternidad como la excusa del tribuno sin tribuna. Dudo haberlo conseguido, sobre todo lo de no aburrir. He pretendido sólo hablar con libertad y en libertad, respetando la vuestra, no buscando vuestro asentimiento. Exponiendo, con la mayor honestidad posible, lo que pienso , lo que siento, lo que intuyo, lo que imagino. Teniendo en cuenta las siguientes palabras de Beresniak, con las que, ahora sí, concluyo:
“La fraternidad que no está alimentada por el deseo de búsqueda de la verdad se degrada hasta convertirse en vulgar complicidad. La complicidad es la caricatura de la amistad. No acerca a los hombres más allá de una temporada.
La búsqueda de la verdad que no está asociada al amor al prójimo se degrada en curiosidad intelectual banal. Cada uno, buscando sólo su propio enriquecimiento, cierra su espíritu y se estanca en un comportamiento egoísta que le impide tener mayor altura de miras. El que, por el contrario, se siente corresponsable de toda la historia de la humanidad y ama verdaderamente a su prójimo constata rápidamente que florecen sus facultades de percepción. No están obstaculizadas por la agresividad.

Amar al prójimo no es fácil ¡sobre todo cuando se le conoce bien!... Pero si conseguimos vivir entre personas “camino de ser” en lugar de cohabitar entre personas que “son”, dejamos de sufrir por los defectos de los unos y los otros. Vemos en el otro, sobre todo, las promesas y las primicias de un futuro a construir juntos.
Así, la Francmasonería dispone, por ella misma, de todos los medios para llegar a ser lo que pretende ser. Por otro lado, en el alba de nuestro tercer milenio, el Espíritu del Tiempo que vivimos invita a esta feliz metamorfosis.” (Fin de la cita).
He dicho

Valentín DíazM.•. M.•. de la Gran Logia Simbólica Española(G.•. L.•. S.•. E.•. – G.•. O.•. E.•. U.•.)