martes, 26 de enero de 2010

Lo privado no es secreto


Han sido asociados con conspiraciones políticas y religiosas internacionales, con la celebración de secretas ceremonias de inconfesables rituales y con el intento de extender por todo el mundo un poder a la sombra de los gobiernos. Son los masones, una fraternidad que nació de la mano de la Ilustración y de la Revolución Francesa que trata de acompasarse a los nuevos tiempos, pero sin perder su esencia de privacidad y cierto aire de misterio.

La masonería es una de las organizaciones seculares más antiguas que existen en el mundo. Se trata de una sociedad que gira en torno a los valores morales y espirituales, en la que sus miembros aprenden las reglas de la masonería a través una serie de rituales que se remontan a tiempos antiguos y que utilizan las costumbres y las herramientas de los picapedreros como símbolos.

En Londres, se encuentra la Biblioteca y Museo de la Masonería, que alberga una de las mayores y más documentadas colecciones de material de la masonería del mundo, que ofrecen un repaso a la historia de este movimiento, del que sus miembros afirman que "es privado y no secreto".

Así lo subraya la directora de la Biblioteca y el Museo, Diane Clements, que muestra orgullosa la amplia variedad de objetos relacionados con los rituales y la decoración de la colección que se puede visitar en el gran edificio neoclásico que la Gran Logia de Inglaterra, la más influyente internacionalmente, tiene en el barrio de Holborn, en pleno centro de la capital británica.

"Preferiría el término privado más que el término secreto. Lo que es privado para los miembros son los detalles de lo que ocurre en sus ceremonias, y los signos y las claves que utilizan en esas ceremonias y que no utilizan fuera de esas ceremonias. Es muy importante para los miembros mantener esas ceremonias entre ellos mismos, porque es parte del proceso de establecimiento de lazos afectivos. Para convertirte en un masón participas en una ceremonia en la que eres el protagonista, así que este proceso se estropearía para todos los miembros si se supiera lo que pasa", indica la directora del museo.

FRATERNIDAD
Clements define la masonería en los siguientes términos: "La masonería es una fraternidad, que cree en el amor fraternal, la solidaridad y la verdad. El amor entre hermanos es el elemento fraternal, la solidaridad es el elemento benéfico, porque no sólo participan los miembros sino también ONG de fuera, y la verdad es el elemento filosófico de la masonería, que describiría de una manera muy simple: básicamente es la manera de dar a los miembros una alternativa y enfoque adicional a la vida para hacer que sean mejores personas".

ORIGEN DE MOVIMIENTO
Es difícil situar el origen primero de este movimiento, aunque todo apunta a que nació en el Reino Unido, probablemente en Escocia, entre los herederos del oficio de los picapedreros y canteros medievales que participaron en la construcción de iglesias y catedrales y que se organizaron en logias para reconocerse entre sí, y en las que más adelante empezaron a aceptar a personas de otros oficios.

Quienes siguieron con la tradición eran fundamentalmente burgueses interesados en promover la tolerancia y que adoptaron como propios, a modo de símbolo, los ropajes y las herramientas de estos canteros, que hacen las veces desde entonces de piezas alegóricas de la transmisión de conocimientos y de elementos de sus rituales.

La primera noticia que se tiene de una logia organizada se remonta a 1646, cuando Elías Ashmole organizó un grupo en Warrington (Inglaterra), aunque no fue hasta 1717 cuando cuatro logias se reunieron en el jardín de la iglesia de St. Paul, en la capital británica, para formar la primera Gran Logia.

Desde entonces, el movimiento ha crecido hasta contar con unos cinco millones de integrantes en todo el mundo, pese a la persecución y prohibición de que ha sido objeto por parte de gobiernos, como en la España de la dictadura de Franco, y de religiones oficiales.

"A la naturaleza humana y a los gobiernos", dice Clements, "no les gustan las cosas que no comprenden o que no pueden descifrar, y creo que en eso radica que la masonería siempre haya sido perseguida, una situación que ha ocurrido durante los últimos 200 años, desde los tiempos de la Revolución Francesa y, ciertamente, durante el siglo XX. Incluso hoy en día, en algunos países la masonería se ha ilegalizado o no existe por una decisión gubernamental".

Clements augura un futuro brillante para esta fraternidad de hermanos y hermanas que buscan la verdad y la tolerancia.

"La gente esta muy interesada en la masonería, porque la masonería ofrece una filosofía en la que mucha gente encuentra lo que las religiones establecidas no les da. No somos una alternativa a la religión, pero a veces hay gente que necesita caminos adicionales para ayudarle a ser buena gente, y creo que la gente esta buscando eso y dándose cuenta que no lo encuentra en su religión".

jueves, 17 de diciembre de 2009

Masonería


En España, me da, la masonería todavía anda con los pañales puestos, y en ocasiones meando fuera de tiesto. Lo que no quiere decir que no haya buenos masones que predican y ejercen el espíritu filantrópico característico de la Orden, por encima de las medallas que parece algunos de sus miembros gustan de colgarse. Y es que, hubo un tiempo en que la masonería estuvo perseguida en nuestro país; hay quien dice que a causa de una rabieta, porque el dictador –el último– quiso ser un hermano más de “los hijos de la viuda”, y sus hombres más influyentes –entre los que se encontraba su propio hermano Ramón Franco, éste sí de sangre–, le invitaron a que cambiara de acera y se afiliara a otro colectivo discreto. De aquellos días, de las confabulaciones judeo-masónico-comunistas poco es lo que queda. Y sin embargo la masonería actual, la que acude a los grandes y pequeños eventos, parece portar los mandiles como parte de una parafernalia que viste; porque parece que eso de ser masón –dependiendo del nombre, claro está– queda bien.
No quiero ser especialmente crítico con una Orden que respeto, con la que he sentido ciertas afinidades y a la que pertenecen muchos y buenos amigos; pero creo que ha llegado la hora de que evolucione; al menos en su cara más pública, y que deje de lado los viejos preceptos por otros más acordes a nuestro siglo. En Estados Unidos, como con tantas otras cosas, ya ha sucedido; su evolución es casi diaria. Y es muy probable que la imagen de la “hermandad de los tres puntos” que ofrecerá el nuevo bestseller de Dan Brown, El símbolo perdido, tenga más que ver con la época de George Washington que con la actual; e incluso es probable que tenga que ver más con cómo está hoy en día en nuestro país, que con cómo respira en países como Francia, el Reino Unido o los mencionados Estados Unidos. Esta reflexión en letra mediana la hago sin ánimo de molestar a nadie; es consecuencia de tertulias, debates y conversaciones. Un ejemplo: “La masonería ha sentado las bases de las democracias de media Europa”. Dicha frase fue pronunciada en una tertulia ciertamente interesante por un “33” de la masonería española, ante la indiferencia de la mayoría de los presentes. Pero no es democrático precisamente que todavía hoy la presencia de la mujer en el seno de la masonería quede reducida a las logias mixtas de moderna creación y poca influencia, de las que en general estos “viejos masones” reniegan, como la Gran Logia Simbólica de España, que además, en un ejercicio –este sí– verdaderamente democrático, durante dos mandatos tuvo como cabeza visible a una Gran Maestra: Ascensión Tejerina, tan preparada como el que más para representar a una ya antiquísima institución que en nuestro país, según la logia a la que nos acerquemos, se empeña en seguir anclada en esos tiempos antiguos.
Sea como fuere el nuevo libro del superventas norteamericano me sirve para mostrar una opinión personal e intransferible, y para que un magnífico articulista, Javier García Blanco, nos sumerja en aquellos puntos que como si de un acertijo se tratase han ido jalonando los mentideros cibernaúticos, y que adelantan el contenido del libro que, al cierre de esta edición, ya ha vendido, en un sólo día, más de un millón de ejemplares en EEUU. Dan Brown vuelve a la carga, como un Atila de las letras dispuesto a entrar altivo donde otros agachan la cabeza, “implicando” en su trabajo a una institución que en su país no es ni el Vaticano, ni los Illuminati. Es más respetada, goza de buena salud, y tiene mucho poder; ya veremos, si es que las hay, cuáles son las consecuencias…
Lorenzo Fernández Bueno

sábado, 12 de diciembre de 2009

De Javier Otaola - Cosmovisiones y Convivencia

Cosmovisiones y Convivencia

Algunos de los debates más tensos y de las confrontaciones más agresivas con los que nos enfrentamos hoy en el mundo –igual que ayer- no son fruto exclusiva y necesariamente de la mala fe de unos o de otros, no son tampoco efecto –exclusivo- de la estupidez en la que en un momento o en otro todos estamos expuestos a caer, sino que son el resultado predecible de diferentes presupuestos y creencias en las que unos y otros estamos más o menos instalados. Desde Dilthey y su Introducción a las Ciencias de la Cultura, 1914 llamamos a estos presupuestos generales Cosmovisiones (Weltanschauung).

La postmodernidad, la Ilustración, y la Modernidad surgida de ella pensaron, con cierto optimismo, que a partir de la consagración del pensamiento científico seríamos capaces de articular definitivamente una especie de Cosmovisión de referencia universal, no cerrada, quizá provisional pero sí suficientemente evidente, duradera y estable que nos permitiría al menos una convivencia razonable más allá de las múltiples diferencias que a pesar de todo nos diferenciarían en razón de la cultura tradicional, las religiones, las lenguas particulares…Esa Cosmovisión universal sería la Civilización humana, que admitiría en su seno diferencias culturales relativas, pero nunca del mismo rango que aquella. En cierto modo ese ideal de una Civilización Humana ha sido puesto en cuestión –inconscientemente- cuando hablamos de Alianza de Civilizaciones. Deberíamos mejor hablar de Diálogo de Culturas.
Esa Cosmovisión general que en ámbito del conocimiento científico-técnico se ha impuesto sin discusión, no se ha articulado del mismo modo en el ámbito jurídico-socio-político, y este ámbito podría identificarse en cierto modo con lo que John Rawls denomina “Consenso superpuesto” que sería algo así como una forma de razón ética pública específica enfocada a organizar las bases de una convivencia cooperativa, a partir del reconocimiento de las profundas divisiones producidas por nuestras diferencias “razonables” en materias religiosas, políticas y valorativas.
Este consenso superpuesto, esta razón pública no sería sólo un inestable modus vivendi, una tregua en busca de la hegemonía de “los nuestros” sino que tendría un contenido ético aunque fuera de mínimos, y sería en todo caso incompatible con la hegemonía de una sola concepción política determinada, incluso del propio liberalismo que propugna Rawls. En cierto modo la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 aspira a definir ese “consenso superpuesto” universal.
La campaña de los obispos católicos contra la ampliación de la ley del aborto, o las chocantes declaraciones de Benedicto XVI en África despreciando el valor del preservativo como profiláctico eficaz contra la propagación del sida, o los intermitentes conflictos que surgen aquí y allá en relación con la pretensión de determinados grupos musulmanes de aplicar la sharía y sus fatwas en Europa nos colocan ante la evidencia de que algunas cosmovisiones religiosas, rígidamente definidas como “infalibles”, por lo tanto no-negociables, no se limitan a propugnar una ética privada y particular –a lo que tienen pleno derecho- sino que aspiran a conformar una razón pública no disponible sino obligatoria para todos, aunque por definición esa razón no sea evidente, ni siquiera en muchos caso inteligible al margen de la asunción de una Revelación determinada, que se hace así obligatoria y coactiva. Creo que a esto último no tienen derecho.
La crítica de la postmodernidad a la Ilustración ha permitido a los viejos enemigos de la Ilustración la esperanza de una revancha histórica que de alguna manera nos retrotrajera a una nueva Edad Media de Moros y Cristianos, de Ortodoxias y Heterodoxias, de Arcanos inescrutables y Anatemas inapelables.

La Ilustración se puede definir, no sólo como una época, sino como una actividad, como una tarea, y no como algo ya dado o acabado, son exactas, a mi juicio las palabras de Reyes Mate: "Gracias a su capacidad autocrítica, la Ilustración es algo mas que un episodio histórico con fechas y lugares: es un movimiento o la cultura crítica, por excelencia, de la emancipación".

Desde luego la Ilustración parte de ese punto de decisión, de arranque: el "sapere aude!" de Kant, la voluntad de no someterse, de no renunciar al propio entendimiento y a sus riesgos. Pero una vez dado ese salto, la Ilustración NO ha concluido, sigue abierta, es siempre un proceso, algo que está "in fieri" que puede y debe revisar sus propios logros y fracasos pero que no puede renunciar a su vocación esclarecedora y crítica, a la búsqueda de una conciencia autónoma y a una sociedad ordenada equitativamente.

Si por un lado es cierto que no podemos ser hoy ilustrados de peluca y paletó, olvidando los desvaríos y horrores de las Ideocracias Modernas –Auswitzch, GULAG, Hiroshima, el Colonialismo, Chernobil…- no es menos cierto que no tiene razón ni sentido pretender la reinstauración de una especie de Neo-Sacro Romano Imperio Germanico o de un Neo-Califato como si nada hubiéramos aprendido desde el siglo XVI.

Todos estamos obligados a un ejercicio de “humildad” intelectual y a reconocer las limitaciones de nuestras certezas. Ni envueltos en túnicas doradas, con grandes gorros mitraicos, o con vistosas túnicas azafran, o brillantes turbantes, ni uniformados con impecables batas blancas, o con severas togas negras, ni amparados por las banderas del Progresismo o elevados sobre los púlpitos de la Tradición o de las ondas herzianas podemos presumir de lo que no sabemos con certeza sino sólo de lo que paciente y humildemente hemos ido construyendo “sine ira et studio” a sabiendas de que nuestros conocimientos están siempre sometidos a refutación.

Tenemos derecho a nuestras propias convicciones personales fruto de nuestra experiencia, y a una ética de máximos fundada en esas convicciones, pero una convicción existencial por muy viva que sea no vale como una demostración ni es vinculante sino para quien la profesa. Lo que se discute en el ámbito de la ley civil, lo que ha de regular las relaciones interpersonales de todos tendrá que definirse a la vista de todos y con argumentos asequibles a todos.

Pretender atajar la pandemia del sida en África predicando la ética sexual de la castidad y de la fidelidad matrimonial es como pretender definir una política criminal de lucha contra la delincuencia organizada aplicando el consejo evangélico de “poner la otra mejilla”. No son niveles de discurso del mismo rango y no es bueno ni responsable mezclar las cosas.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Debate entre católicos y masones..... en Italia



La Logia al Oriente de Como aparece como referente en este programa debate de Expansion TV, emitido el pasado 10 de noviembre, con la participación de dos miembros de la Logia, un sacerdote y una dirigente seglar de la Iglesia Católica. Está en italiano y dura 1.48 minutos.

domingo, 15 de noviembre de 2009

¨Le Grand Orient n'exclut plus la mixité¨





« Le Grand Orient n’exclut plus la mixité »

GUTIERREZ,RICARDO; DORZEE,HUGUES
Mercredi 21 octobre 2009
L’invité Bertrand Fondu

Une commission interne à la principale obédience maçonnique conclut à la possibilité d’initier des femmes. Le Grand Maître l’a confié au « Soir ».

Bertrand Fondu est Grand Maître du Grand Orient de Belgique, principale obédience maçonnique du pays. Ce soir, il tient conférence au Mundaneum (1). Alors qu’un vif débat sur la mixité anime son institution, il nous a reçu, au siège du Grand Orient, 79, rue de Laeken, à Bruxelles. Il s’exprime à titre personnel rappelant que « tout maçon est libre et chaque loge souveraine ».

Les maçons sortent de leurs temples, ils communiquent...

Ce n’est pas une stratégie. Ni du prosélytisme. Notre institution a plus de 175 ans. Nous devons nous assumer publiquement, dire ce que nous sommes – pas une bande de gangsters ! – et ce que nous faisons. La démocratie et la maçonnerie forment un couple intimement lié. Sans elle, nous ne pourrions exister. Dans les Etats totalitaires ou théocratiques, cette expression incontrôlée et libre de la pensée n’est pas imaginable.

Vous prônez l’émancipation, mais refusez l’initiation de femmes. Misogynes ?

Nous l’avons été. Mais depuis 2001, nous acceptons la visite des sœurs initiées dans les loges des obédiences mixtes ou féminines. C’est un premier pas symbolique vers la reconnaissance de l’égalité hommes-femmes.

Avant l’initiation de femmes ?

La tradition pèse. Certains frères éprouvent encore des difficultés à envisager la mixité. Pour ce qui me concerne, les soeurs sont des frères comme les autres. Mais le fait que les hommes souhaitent rester entre eux n’est ni illégal ni contraire aux droits de l’homme, ni méprisant.

Derrière l’espace de réflexion, il y a le petit verre au bar du temple, comme au Rotary ou après le foot...

Sans doute : le côté clubs anglais, entre hommes, l’héritage des loges militaires anglo-saxonnes...

Dimanche, la féminisation du Grand Orient était à l’ordre du jour de l’assemblée des Vénérables Maîtres...

En février, le Grand Collège, qui réunit les Vénérables Maîtres issus des 109 loges, a institué une commission de 12 membres qui a mené une consultation. Ce rapport juridique de 40 pages, dont nous avons pris connaissance dimanche, conclut à la possibilité d’instaurer la mixité. Possible, mais souhaitable ? La question est soumise aux 109 loges, où le débat doit vivre. Il faudra trancher pour mars 2011. Nous avons le temps.

La maçonnerie souffre d’une image désuète. L’âge moyen des apprentis avoisine la quarantaine, 60 ans pour les maçons. Peu de membres sont issus des classes populaires...

Nous devons rajeunir nos rangs, assurer la transmission de l’héritage, élargir les cercles de connaissances. De nos jours, les gens se lancent plus tard dans la vie active. Avant 35-37 ans, un individu a rarement l’occasion de s’investir dans son perfectionnement. Personnellement, j’ai deux filleuls. Je m’efforce de perpétuer la démarche maçonnique. Nous enregistrons aussi des candidatures spontanées. Au bout du compte, nous parvenons à maintenir la barre des 10.000 membres.

Que diriez-vous à un non-initié pour le convaincre ?

Qu’il dépasse les clichés : une société obscure, clanique, pourrie, etc. L’initiation est une expérience magnifique. Unique, à l’image de chaque humain. Comme une belle lumière, un beau poème. Il y a une part de raison, d’irrationnel et d’émotion.

Que vous inspire la génuflexion d’Albert II, face au pape, à la cérémonie de canonisation du père Damien ?

Au début, j’en ai ris. Puis je me suis dit que c’était ennuyeux mais guère surprenant. Albert II agenouillé et Paola portant l’uniforme blanc des reines catholiques : où est le sens de l’Etat ? S’incline-t-il devant le Chef d’Etat du Vatican ou devant le représentant du Dieu des catholiques sur Terre ? Cette confusion des rôles est troublantes. Car, par delà leurs convictions religieuses, je ne suis pas sûr que la Nation se reconnaisse dans cette image.

Le Grand Orient a diffusé un communiqué, en avril, s’inquiétant du risque de voir la conférence internationale Durban II pénaliser le blasphème...

Le phénomène est inquiétant. Nous faisons face à un « sous-marinage », par l’entremise de personnages comme Tariq Ramadan qui font passer des idées dangereuses sous le vernis d’un langage soft.

Peu de sorties sur d’autres thèmes, comme les sans-papiers…

Ces débats se tiennent, en loge. Ils ont été intenses à l’époque de la loi sur l’euthanasie. Ils le sont aujourd’hui sur le port du voile. Ceci dit, nous ne sommes pas là pour réagir à tout va. Pourquoi voudriez-vous que nous répétions ce que d’autres, comme le Centre d’action laïque, expriment parfaitement. Je ne cherche pas les créneaux porteurs. Et prendre position sur certains thèmes pourrait s’avérer contre-productif. L’un de mes prédécesseurs a déclaré que l’ennemi de la franc-maçonnerie n’était plus l’Eglise, mais l’extrême droite. Résultat : le Vlaams Belang a immédiatement demandé la révocation des Conseillers d’Etat qui seraient maçons. Sans succès.

Votre avis sur le port du voile ?

Nous avons échappé à la ghettoïsation à l’anglo-saxonne. Evitons de céder au « sous-marinage », à la pression des islamistes qui voudraient faire croire que la démocratie se réduit au droit de blesser les autres. Si je me balade à Bruxelles avec un chapeau de Gille de Binche, je ne pose pas un acte politique. La question n’est pas d’interdire le voile, surtout pas au sein d’un Parlement, mais de permettre à chacun de faire le pas qui le rend égal à l’autre. Une priorité, à l’école ! Les armes de l’égalité n’ont pas pour but d’interdire, mais d’intégrer.

Dialogue plutôt que conflit ?

Nous n’avons pas de problème à dialoguer avec les protestants ni avec les juifs. Les catholiques sont prêts à débattre aussi. Nous abordons la « communauté » musulmane avec ce même souci de dialogue, plutôt que de partir d’un principe d’interdiction du voile. Tout ne se règle pas par le droit, qui n’est pas toujours un vecteur de progrès. Misons d’abord sur le dialogue. Nous avons d’ailleurs des frères d’origine marocaine et turque, au Grand Orient.

La franc-maçonnerie est-elle l’antichambre de la politique ?

C’était le cas, à la fin du XIXe siècle et au début du XXe siècle. La franc-maçonnerie était une cellule du parti libéral, à l’époque de la confrontation avec le parti catholique. Ces derniers temps, l’homme politique est presque devenu persona non grata, au Grand Orient. C’est excessif. Ils font partie de la société. Pourquoi les exclurait-on des loges ?

Pour éviter les collusions ?

Abuser de sa qualité de franc-maçon pour se voir attribuer un job dans le cabinet politique d’un frère, ce n’est pas acceptable. Je n’ai évidemment pas la certitude que ce type d’écart n’existe pas. Comme dans tout groupe humain. Ce n’est pas propre à la maçonnerie.

Et quand un frère inculpé se trouve face un magistrat ?

On a soupçonné l’homme d’affaires carolo Robert Wagner, inculpé de corruption active, de bénéficier de la mansuétude de magistrats franc-maçons. Il a été acquitté, mais la présidente du tribunal n’était pas franc-maçonne. Depuis la réforme de la justice maçonnique, en 2001, suite aux soubresauts de l’affaire Dassault-Agusta, tout frère inculpé peut être écarté des travaux en atelier. Il est « mis en sommeil ». S’il est condamné, un procès maçonnique se tient nécessairement, une « mini cour d’assises ».

Le maçon bénéficie d’un réseau d’influence…

Ne tournons pas autour du pot. Le lien maçonnique m’offre un beau carnet d’adresses. Mais comme en bénéficierait tout membre d’un cercle, maçon ou pas. Ceci dit, je suis persuadé que je ne me suis pas fait un client en plus, en tant qu’avocat. Je ne crois pas au « pouvoir du tablier ». Même pour trouver un boulot.

Quel est votre combat essentiel, au XXIe siècle ?

La laïcité. Ce qui ne signifie pas le combat contre les religions. Notre Grand Maître Théodore Verhaegen était anticlérical, mais croyant. Nous avons aussi beaucoup à apprendre de nos frères en Turquie et au Maroc. On m’a interpellé un jour en me demandant si l’existence d’un parti islamique modéré en Turquie était, à mes yeux, plus insupportable que l’existence du CD&V en Belgique. Bonne question…

(1) « Quelles perspectives pour le propos maçonnique en ce début de XXIe siècle ? ». A 19 heures, 76, rue de Nimy, à Mons (tél. : 065-31.53.43). Dans le cadre du 100e anniversaire de l’attribution du Prix Nobel de la Paix à Henri La Fontaine.

REPÈRES

Origines. La franc-maçonnerie moderne a près de 300 ans. Elle descend, de façon symbolique, des maçons constructeurs du Moyen Âge qui se déplaçaient à travers l’Europe pour y bâtir édifices religieux ou profanes.

Objet. Frères ou sœurs, les membres de cette organisation se sont donnés comme but d’œuvrer au progrès de l’humanité.

Devenir maçon. Le plus souvent, l’entrée en maçonnerie se fait par l’entremise d’un « parrain », membre d’une loge. Le candidat doit manifester sa volonté par écrit. Si la demande est prise en considération, la loge engage un processus d’initiation. Au terme d’un certain nombre d’étapes, le dossier est mis aux voix. S’il est élu, le néophyte devient « frère ». Il est apprenti, avant d’accéder éventuellement aux rangs de compagnon, puis de maître.

Le secret. L’engagement pris par le profane en devenant maçon le contraint à ne pas révéler aux « non-maçons » le contenu des délibérations de son atelier.

La bible. En 1723, le pasteur presbytérien écossais James Anderson coordonne la rédaction des Constitutions. Un des ouvrages de référence philosophique des maçons.

En Belgique. Sur 22.000 francs-maçons, 10.000 adhèrent au Grand Orient (109 loges). Avec trois autres obédiences – la Grande Loge féminine de Belgique (34 ateliers), la Grande Loge de Belgique (70) et la Fédération belge du Droit humain (95) –, le Grand Orient partage un site internet (mason.be). La confédération Lithos (huit loges), créée en 2006, et la Grande Loge Mixte de Belgique (6 ateliers), fondée cette année, affichent les mêmes valeurs : liberté absolue de conscience, lutte contre les dogmes et les sectes, combat pour l’égalité, la démocratie et la laïcité. Ces obédiences sont adogmatiques, contrairement à la Grande Loge régulière de Belgique (44 ateliers) qui croit en Dieu, Grand Architecte de l’Univers, et interdit le débat politique ou religieux en loge (glrb.org). Pour en savoir plus : le Blog Maçonnique (hiram.be).

Bertrand Fondu, 55 ans, est Grand Maître du Grand Orient de Belgique, principale obédience maçonnique

Bertrand Fondu, 55 ans, est Grand Maître du Grand Orient de Belgique, principale obédience maçonnique du Royaume, avec 10.000 membres et 109 loges. Avocat aux barreaux de Mons et Charleroi, il a été formé à l’athénée de Morlanwelz puis à l’Université libre de Bruxelles. Il est le premier universitaire dans sa famille. Abonné à « Charlie-Hebdo », il est membre du PS depuis 1973. Il a été échevin de la culture à Morlanwelz, commune où son père assumait la fonction de secrétaire communal. Initié en 1996, il est membre des Droits de l’Homme, la loge 84, à Mons. Il a été élu Grand Maître le 16 mars 2008, pour un mandat de trois ans non renouvelable.